Una camiseta solidaria no puede esconder el desastre

Comparte esta noticia

Por Anette Espinosa

La Habana.- El Bohemian FC de Irlanda presentó su tercera camiseta para la temporada 2026 en colaboración con la banda británica Massive Attack. El diseño está inspirado en las históricas indumentarias del deporte cubano y busca destacar los lazos de amistad entre Irlanda y Cuba.

Además, el 30 % de las ganancias será destinado a las organizaciones Cuba Vive y MediCuba Europe, encargadas de enviar medicamentos, equipos hospitalarios y sistemas de energía solar a la isla.

Hasta ahí, el gesto puede parecer noble. Ayudar al pueblo cubano siempre será una buena noticia. Lo preocupante aparece cuando algunos intentan vender la idea de que todas esas carencias tienen un único responsable: el embargo estadounidense.

La realidad que viven los cubanos es mucho más compleja. Cuba no necesita donaciones de equipos médicos porque Estados Unidos haya provocado el colapso de sus hospitales. Los necesita después de más de seis décadas de una dictadura que destruyó la economía, acabó con la producción nacional, convirtió la corrupción en norma y fue incapaz de garantizar los servicios más básicos.

Si hoy organizaciones europeas tienen que enviar paneles solares es porque el régimen permitió el deterioro absoluto del sistema eléctrico. Si mandan medicinas es porque el sistema de salud, utilizado durante años como propaganda política, terminó colapsando por la ineficiencia de quienes gobiernan el país. Si envían equipos hospitalarios, es porque el Estado prefirió invertir millones en hoteles vacíos antes que modernizar los hospitales donde mueren pacientes por falta de antibióticos, jeringuillas o un simple analgésico.

Resulta llamativo que el director comercial del Bohemian FC responsabilice exclusivamente al embargo de la crisis sanitaria cubana. Esa explicación ignora una realidad imposible de esconder. Cuba comercia con decenas de países, recibe inversiones extranjeras, importa alimentos y mantiene relaciones económicas con Europa, Asia y América Latina. Sin embargo, la escasez sigue siendo la misma. El problema no es únicamente el embargo; el problema principal es un modelo económico que ha fracasado durante más de sesenta años.

Solidarizarse con el pueblo cubano es una causa legítima. Solidarizarse con la dictadura que lo mantiene en la pobreza es otra historia completamente distinta. Cada ayuda internacional debería llegar acompañada de una exigencia clara: respeto a los derechos humanos, libertad para los presos políticos y reformas que permitan a los cubanos prosperar sin depender de la caridad extranjera.

Los aficionados del Bohemian FC seguramente compren la camiseta convencidos de que están ayudando a un pueblo necesitado. Y, en efecto, estarán ayudando a miles de cubanos que requieren medicamentos y electricidad. Lo que no deberían comprar es el relato de que toda esa tragedia comenzó por culpa de Washington.

La mayor fábrica de pobreza en Cuba tiene dirección conocida desde hace más de seis décadas. Está en La Habana y responde al mismo sistema político que prometió construir una potencia y terminó convirtiendo a un país entero en dependiente de la ayuda internacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy