
Mi utopía es que el cigarro no sea tan caro
Por Irán Capote
Pinar del Río.- Esa utopía está en el horizonte de los 100 o los 200 pesos la caja.
Cuando camino para arriba de la utopía, ella se aleja y el horizonte camina diez pasos para arriba de mi. Por cada paso aumenta el doble de su precio.
Y entonces soy yo el que se aleja del horizonte y de la utopía porque pagar 1000 pesos por la caja en un país que produce tabaco es mínimamente una hijeputá.
Y sí, debería cambiar el horizonte y dejar de fumar. Pero si no fumo, me descoloco más. Bastante tengo ya con todo lo demás.
Me desordeno, amor, me desordeno…
Yo dejaré de fumar por elección propia, en el momento en que lo decida. Pero no porque la utopía necia de los que no caminan por la cotidianidad de un país que se derrumba, me obliguen a hacerlo.
En fin, que si ven a un gordo recogiendo cabos de utopía por las calles. Si ve a un gordo peludo que estudió una carrera universitaria, un gordo peludo que trabaja mucho. Un gordo peludo que no ha hecho otra cosa que lo que hay que hacer en la vida de un profesional en cualquier parte del mundo. Un gordo peludo que no puede comprar cigarros con el salario que le proporciona un país tan absurdo como utópico.
Pues soy yo.






