
La epopeya de fabricar lo que nunca debió faltar
Por Yeison Derulo
La Habana.- Miguel Díaz-Canel apareció celebrando la reactivación de 16 medicamentos oncológicos como quien descubre la penicilina en pleno siglo XXI. La noticia fue presentada con bombos y platillos, mensajes triunfalistas y la habitual dosis de épica revolucionaria.
Leyéndolo, cualquiera pensaría que Cuba acaba de conquistar Marte, cuando en realidad se está anunciando la recuperación de productos que debieron estar disponibles desde hace años para pacientes que no pueden darse el lujo de esperar discursos.
La escena tiene algo de comedia involuntaria. Un gobierno que lleva décadas prometiendo un sistema de salud ejemplar ahora pide aplausos porque logró volver a fabricar medicamentos esenciales. Es como si el capitán de un barco celebrara haber encontrado un balde para sacar agua después de que la embarcación lleva meses haciendo aguas por todos lados. Y mientras tanto, los pacientes oncológicos siguen mirando el calendario con más preocupación que entusiasmo.
Por supuesto, no podía faltar el argumento estrella: el bloqueo. En Cuba, si falta combustible, es el bloqueo; si falta comida, es el bloqueo; si desaparece la aspirina, también es el bloqueo. A este ritmo, un día se va a romper una cafetera en una oficina ministerial y alguien convocará una conferencia para explicar que Washington está detrás del incidente.
El problema es que los cubanos llevan años escuchando sobre fortalezas estratégicas, programas nacionales y planes de desarrollo, mientras las farmacias permanecen tan vacías que parecen salas de exposición minimalista.
Al final, la verdadera noticia no es que el régimen celebre la producción de 16 citostáticos. La verdadera noticia es que en un país acostumbrado a la escasez, algo tan básico como disponer de medicamentos para pacientes con cáncer termine siendo presentado como una hazaña histórica.
Ahí está la paradoja: cuando la normalidad se convierte en una victoria extraordinaria, quizá el problema no sea la noticia que se anuncia, sino todo lo que ocurrió antes para que hubiera que anunciarla.






