Cuba y el malestar por el giro de Delcy Rodríguez hacia Trump

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Cabrils.- El gobierno cubano, a través de su ministro de Finanzas y Planificación y de una de sus figuras más prominentes, Abel Prieto, ha dejado entrever su incomodidad ante la imagen de Delcy Rodríguez junto a Donald Trump.

De pronto, Delcy —por conveniencia propia— cambió de amigo después de vender a Maduro, a quien ni siquiera fue a visitar a la cárcel a pesar de encontrarse en la misma ciudad.

Palabras como «traidora» ya se escuchan en Cuba, aunque la cúpula del gobierno ha optado, por ahora, por no pronunciarse oficialmente sobre el tema.

La reacción cubana es un ramalazo de ideología arcaica, con un egocentrismo fidelista y una soberbia irrespetuosa hacia una decisión que solo compete a Venezuela.

El gobierno cubano sabe y opina de todo, incluso sobre asuntos ajenos, mostrando una falta de respeto y de seriedad hacia Venezuela, país del cual vivió durante décadas.

No creo que la opinión de Díaz-Canel tarde mucho en pronunciarse, y todos sabemos en qué dirección irá.

Nada: un aliado menos que, en una determinada situación, entendió que el desarrollo y el porvenir de un país no pueden estar marcados por una ideología, algo que Cuba aún está muy lejos de comprender.

Venezuela, desde hoy, es un enemigo más, y muy pronto nos olvidaremos de todo lo que chupamos del bote.

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