La mano tendida que la mentira no puede borrar

Comparte esta noticia

Por YAnestsy Pino ()

Atlanta.- Mientras algunos intentan vender la mentira de que Estados Unidos solo quiere hacer daño a Cuba, los hechos cuentan otra historia.

El propio Arzobispado de Santiago de Cuba explicó que el gobierno de Estados Unidos envió millones de dólares en ayuda humanitaria para los damnificados por el ciclón Melissa. Primero fueron 3 millones de dólares y luego 6 millones más, destinados a comprar alimentos, productos de higiene y artículos de primera necesidad para miles de familias cubanas.

El Arzobispado fue claro: Cáritas Cuba no recibió un solo centavo de ese dinero. Los fondos fueron utilizados por el donante para adquirir la ayuda, que llegó a la isla en decenas de contenedores y fue distribuida por Cáritas con criterios estrictamente humanitarios.

La ayuda se entregó sin preguntar por la ideología, la religión o las creencias de nadie. Solo importó que fueran familias necesitadas. Así entiende la solidaridad quien verdaderamente quiere aliviar el sufrimiento.

Como cubana, este testimonio me emociona profundamente, porque demuestra que, cuando mi pueblo sufrió, Estados Unidos, mi patria adoptiva, tendió la mano a la tierra donde nací. No con discursos ni con gestos vacíos, sino con alimentos, artículos esenciales y esperanza para miles de hogares.

Por eso me molesta tanto escuchar a los que intentan demonizar a un país que, una y otra vez, ha respondido con ayuda cuando los cubanos más la necesitan. Por hechos así es que viene esa frase de que la verdad siempre termina abriéndose paso.

Mi gratitud hacia Estados Unidos es infinita. No solo me abrió las puertas de la libertad; también ha demostrado con hechos su solidaridad con el pueblo de Cuba.

Ojalá algún día nadie tenga que depender de la ayuda internacional para sobrevivir y Cuba pueda volver a sostenerse con el trabajo, la libertad y la prosperidad de su propia gente.

La historia recordará quién tendió la mano para aliviar el sufrimiento de un pueblo y quién lo condenó a necesitarla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy