
No es tan difícil como crees
Por René Fidel González García ()
Santiago de Cuba.- El problema es que estás acostumbrado a recibir indicaciones, a que otros te digan lo que tienes que hacer, lo que puedes hacer.
El problema es que estás realmente inerme, desarmado, ante el hecho de que quienes te han dirigido siempre y te han dicho lo que está bien o está mal a través de instrucciones, ejemplos y castigos, estén obrando, estén actuando y pensando ya sin contar contigo o más precisamente contra ti, tus intereses y felicidad, mientras aún conservan el poder tradicional y simbólico de subrayarte los límites del bien o el mal, lo correcto o no, lo conveniente o no.
El problema real es que no estás habituado a decidir por ti.
La política sirve para cambiar eso, es eso, absolutamente eso. Tienes que empezar a decidir por ti y a reelaborar el nosotros. No es difícil.
Mira alrededor tuyo y entiende dos cosas: los que son iguales son siempre los que comparten un mismo destino, no importa que sean diferentes, que piensen distinto. Darse cuenta de esto es la primera cuestión de la identidad y de entender que significa el nosotros.
Lo segundo es asumir que no hay salida individual. No vas a vencer en solitario. No definitivamente.
No es cierto que se pueda hacer, es una ilusión. “Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo”, decía John Donne; ningún hombre o mujer lo es. La política es también entender esto.
Ponerse en movimiento es exactamente eso. No tienes que hacer nada espectacular y peligroso, al menos para ti. Lo peligroso es no hacer nada.
Yo no tengo que intentar convencerte o darte argumentos distintos a los que proporciona el currículum tuyo, la experiencia de vida tuya, incluso la más íntima, importante y decisiva. Lo sabes: cada vez que cambiaste algo en ella fue porque antes decidiste cambiar.
La pregunta no es a qué distancia estamos de tomar esa decisión, es si ya la tomaste. Ocurre así, en silencio.
Hazlo.






