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Por Anette Espinosa

La Habana.- Otra vez aparece el dinero, otra vez en efectivo y otra vez con destino a La Habana. Una investigación oficial en Bolivia ha destapado que la aerolínea estatal Boliviana de Aviación (BoA) trasladó más de 11,8 millones de bolivianos fuera del país durante la administración de Luis Arce.

El dato, confirmado por el viceministro de Transparencia, Yamil García, no solo enciende las alarmas, sino que deja al descubierto una práctica que huele más a improvisación —o algo peor— que a gestión responsable.

Según las autoridades, estos movimientos en efectivo no cumplieron con los estándares del sistema financiero internacional, una violación que terminó pasando factura. En 2023, el Citibank decidió cerrar las cuentas de BoA en el extranjero, una señal clara de que algo no cuadraba.

En el mundo financiero serio, andar trasladando millones en cash no es precisamente una carta de presentación confiable. Pero claro, estamos hablando de estructuras estatales donde la transparencia suele ser un concepto decorativo.

El golpe no es solo reputacional. La investigación también revela que la ruta aérea hacia Cuba generó pérdidas superiores a los 18 millones de bolivianos para el Estado. Es decir, no solo se movía dinero de forma cuestionable, sino que además el negocio era un desastre. Un doble combo que, en cualquier país con instituciones sólidas, habría encendido todas las alarmas desde el primer momento. Aquí, como casi siempre, la reacción llega tarde.

Ante este panorama, el gobierno ha presentado una denuncia formal contra seis exautoridades, acusándolas de conducta antieconómica e incumplimiento de deberes. Ya hay citaciones en curso y un proceso judicial en marcha, aunque queda la duda de si esto terminará en sanciones reales o en otro expediente que se pierde en el laberinto burocrático. Porque una cosa es anunciar investigaciones y otra muy distinta es asumir responsabilidades.

Al final, lo que queda es la sensación de déjà vu: dinero público mal gestionado, decisiones opacas y una conexión constante con Cuba que siempre levanta más preguntas que respuestas.

En tanto, los ciudadanos siguen pagando la factura de estas “estrategias” que nunca explican del todo. Así, entre millones que vuelan en efectivo y cuentas que se cierran, la historia se repite con una precisión casi insultante.

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