Las Tunas vive una odisea por cinco libras de arroz chino

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Por Jorge Sotero

Las Tunas.- En Cuba ya no se distribuye comida; se distribuye esperanza. Cinco libras de arroz donadas por China tienen a media provincia de Las Tunas viviendo una especie de reality show gastronómico donde el premio mayor consiste en comerse un plato de arroz blanco sin tener que inventar con harina de maíz.

Lo más impresionante no es la donación, sino el triunfalismo con que anuncian que algunas bodegas sí tienen arroz, como si estuviéramos hablando de Dubái inaugurando un rascacielos y no de un puñado de granos llegados desde Pekín.

El reporte parece narrado por comentaristas deportivos. “Jobabo lidera la tabla con 59 por ciento de cobertura”. “Colombia avanza firme con 77 por ciento”. Mientras tanto, Majibacoa y Amancio están en zona de descenso directo al hambre extrema.

Ya uno no sabe si está leyendo una nota sobre la canasta básica o la clasificación de la Champions League del subdesarrollo. Lo único que falta es que Raúl Castro entregue un Balón de Oro a la bodega más abastecida del país.

Claro, como siempre, apareció el villano favorito del régimen: el “bloqueo energético estadounidense”. Según ellos, el combustible desapareció mágicamente por culpa de Washington y no por décadas de incapacidad, corrupción y ruina administrativa.

En la lógica castrista, Estados Unidos tiene la culpa hasta de que un camión no pueda mover cinco sacos de arroz desde un almacén hasta una bodega llena de ancianos desesperados.

La parte más deprimente del asunto es que estamos hablando de una donación china. Ni siquiera es producción cubana. Es decir, la dictadura ya ni alimenta al pueblo: ahora vive de la caridad internacional mientras continúa vendiendo el cuento de potencia médica, soberanía y resistencia creativa. Un país entero agradeciendo cinco libras de arroz regaladas, repartidas a cuenta gotas y celebradas como si hubiesen descubierto petróleo en Puerto Padre.

Y mientras el arroz no aparece, el chícharo sigue haciendo de las suyas. Diez onzas por consumidor. Diez miserables onzas. A este paso, la libreta de abastecimiento terminará entregando una foto del alimento en vez del alimento mismo.

Cuba se convirtió en el único lugar del planeta donde recibir arroz fiado por China, chícharos contados y una cucharada de aceite cada dos meses todavía se vende en la prensa oficial como una victoria de la revolución.

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