
El patrón es el mismo
Por René Fidel González ()
Santiago de Cuba.- El patrón es el mismo, necesariamente tiene que serlo. Parece suspensión de la racionalidad, pero es una relación de poder típica de un ejercicio que no rinde cuentas y maneja la prohibición como un instrumento de control del tiempo político de cada uno de nosotros y de la sociedad cubana. No es soberbia solamente; es irrespeto administrado para cocrear junto con nosotros, los dominados, la cultura de súbdito que necesita el sistema de exclusión.
Lo que fue prohibido deja de serlo un día, pero nadie te explicará por qué, menos el Gobierno. La novedad es el cambio, pero nunca habrá explicación, y es lógico. Si ellos tuvieran que explicar la prohibición que deponen, tendrían que aportar indirectamente el argumento que la erigió. La mayor parte de las veces la prohibición ha respondido a intereses y consecuencias políticas, y no a aquellas que pudieran deducirse de la actividad regulada.
Hace más de cinco años afirmé que el código para descifrar los tiempos que venían sería la desregulación. Poco antes habían aprobado la actual legislación que regula el trabajo por cuenta propia. Después de esto tardaría aún un año en ser puesta en vigor. Cuando lo hizo, ya la marea de inflación y la destrucción consciente del ahorro bancario cubano había convertido en pobres a miles de potenciales inversionistas. ¿Te preguntas por qué pasó esto?
El poder y las preguntas sin respuestas
A inicios del verano de 2026, el Gobierno cubano está abriendo ya a lo público el ciclo de desregulación del Estado, del régimen económico y financiero e institucional cubano. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quiénes ganan con esto?
Es preciso recordar en Cuba, aprender —es realmente un aprendizaje—, que la política para los ciudadanos es una forma de preguntar al poder. A esto se le llama, en sentido estricto, interpelar. Solo cuando puedes hacerlo puedes intentar cambiar la realidad. Cuando no puedes, cuando las preguntas que logras hacer permanecen irresueltas y son ignoradas, cuando los que detentan el poder callan, es por una razón: están defendiendo sus intereses. Esto es, invariablemente, a costa tuya, de nosotros.
La ruta de salida de la impunidad es siempre una hecha a partes iguales de silencio y capacidad de infundir miedo. Tenemos que seguir; las preguntas son siempre un camino, uno político. Es este el que tenemos que recorrer.






