Vinicius y el reloj que corre: la renovación que el Madrid da por hecha pero nadie firma

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Redacción Deportiva

Madrid.- Ofertas que nacen con fecha de caducidad, renovaciones que se anuncian un año después de firmarse y silencios que se alargan más de lo recomendable. En la última década, el Real Madrid ha protagonizado situaciones contractuales de todo tipo con sus jugadores, siempre con el club llevando la voz cantante. Pero el caso Vinicius ha roto el molde. Con el contrato del brasileño encaminándose hacia el 30 de junio de 2027, las respuestas siguen expresando más deseos que realidades, y la cuenta atrás ya está en marcha.

Al iniciar el Mundial, el propio Vinicius reconoció que se sentaría a hablar con el Real Madrid al término de la cita norteamericana para despejar las incógnitas sobre su futuro. Lo hizo con aparente naturalidad, dando por normalizada su continuidad en el club que lo ha llevado a lo más alto del fútbol mundial. Sin embargo, ese gesto de tranquilidad contrasta con un expediente que lleva meses abierto y que no termina de concretarse, una situación extraña para quien es uno de los jugadores franquicia de la plantilla blanca.

Una decisión inminente, o…

Los dirigentes madridistas siempre se han mostrado optimistas. En la pasada campaña electoral, Florentino Pérez no dudó al afirmar que deseaba que Vinicius se quedara «para siempre» en el Real Madrid, un sentimiento que también había expresado en privado durante los meses anteriores al paso por las urnas. Las posturas, sobre el papel, parecen alineadas: el club quiere que se quede y el jugador, con gestos y palabras, ha manifestado su amor por la camiseta blanca y su deseo de continuar. Pero de ahí al anuncio de un acuerdo hay un trecho que nadie termina de recorrer.

Durante meses se especuló con que el principal escollo era el salario que exigía el delantero, algo que el propio Pérez desmintió en campaña. También se ha filtrado que el club no pondría objeciones a una salida si el jugador decidiera no renovar, aunque su caso poco tiene que ver con el de otros veteranos que han vivido esa circunstancia en la última década. Vinicius cumplirá 26 años en unos días y tiene por delante al menos diez años en la élite. Además, mueve un entramado publicitario de casi veinte marcas asociadas a su imagen, acuerdos que repercuten directamente en las arcas del club y que añaden una capa extra de complejidad a la negociación.

En cuanto termine el Mundial, se esperan nuevos movimientos. En Valdebebas no se habla de un adiós, sino de un acuerdo de continuidad que todos desean pero que nadie cierra. El tiempo corre y las ofertas, como advierten desde el club, tienen fecha de caducidad. El deseo del brasileño de no marcharse parece claro, incluso sin ampliación de contrato. Falta por ver qué piensan los dirigentes blancos, que ya han puesto varias propuestas sobre la mesa sin obtener una respuesta definitiva. Mientras, el reloj sigue su marcha y Vinicius, dentro y fuera del campo, continúa siendo el centro de todas las miradas.

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