Comparte esta noticia

Por Jorge Sotero ()

La Habana.- Es 20 de mayo y comienza Díaz-Canel con su cantaleta de siempre, esa que repite como un loro amaestrado al que le pagan por no pensar. «Intervención, injerencia, despojo, frustración», dice del 20 de mayo. Y yo me pregunto, señor presidente: ¿dónde estaba usted cuando Cuba era la tercera nación con más médicos per cápita en América Latina?

¿Dónde cuando el PIB per cápita cubano superaba al de España, al de Japón, al de Irlanda? Porque eso era Cuba en 1958, antes de que sus padrinos, los Castro, entraran con sus barbas -bueno, uno con barba- y convirtieran la isla en un escombro. La República tenía problemas, sí, como todos los países del mundo. Pero lo que no tenía era hambre generalizada, apagones de 18 horas, ni una familia dueña del país. Eso, señor Díaz-Canel, es cosa de ustedes.

La República que no te contaron: cuando Cuba crecía sin pedigrí castrista

Usted habla de «república tutelada» como si esa Cuba fuera una colonia disfrazada. Y lo dice mientras gobierna un país que es, objetivamente, un feudo. Porque en Cuba hoy no hay independencia ni soberanía: hay una cúpula militar y familiar que decide quién come y quién no, quién vive y quién muere.

Eso no es una república. Eso es un cortijo tropical donde los apellidados Castro, y algún otro más, mandan sobre cinco millones de almas. Usted, que tanto habla del imperio, explíqueme cómo es posible que su gobierno no pueda ni comprar un tanquero de petróleo sin pedir permiso primero en Moscú. Eso sí que es una república tutelada, señor mío. Pero no por Washington. Por sus socios autoritarios.

Sabemos quien nos robó la República y la libertad

La diferencia entre la Cuba que usted denosta y la Cuba que usted «lidera» es abismal, y no a favor suyo. En la República se construían carreteras, hospitales, universidades. Se publicaban periódicos libres. La gente podía viajar al extranjero sin pedir un salvoconducto. Había una oposición política legal, no presos políticos. Había huelgas, sí, pero también había derechos. Hoy, en cambio, hay una sola voz autorizada: la suya, o la de quien lo manda a usted, que sale en la televisión a repetir consignas mientras el pueblo hace colas interminables para comprar un pollo que cuesta la mitad del salario mensual. ¿Eso es soberanía? ¿Eso es independencia? Por favor, no nos insulten.

En la foto, La Habana en ruinas
Sin haber sido atacada, ya La Habana está en ruinas

Usted habla de «sentimiento antimperialista» como si fuera la clave de todo. Y yo le pregunto: ¿de qué sirve el antimperialismo cuando los niños cubanos sufren desnutrición crónica? ¿De qué sirve cuando las madres cocinan a las tres de la madrugada porque solo tienen electricidad a esa hora? Usted y los suyos llevan seis décadas gobernando con el discurso del enemigo externo, y mientras tanto el enemigo interno —la corrupción, la ineficiencia, el totalitarismo— se ha comido el país por dentro. Cuba no necesita más frases vacías contra el imperio. Necesita comida, medicina, libertad. Y eso no lo da la retórica, señor presidente. Lo da una economía abierta, una sociedad libre y un gobierno que rinda cuentas.

Así que no me venga con lecciones del 20 de mayo. Porque ese día, en 1902, los cubanos echaron a andar un país con errores, pero con esperanza. Ustedes ese país lo mataron a golpes de fusil, de decreto y de exilio. Y ahora, cuando el pueblo se hunde en la miseria, usted sale a hablar de antimperialismo. No se preocupe, señor Díaz-Canel: los cubanos sabemos quién nos robó la República. Y no fue el imperio. Fueron ustedes, sus tíos, sus generales y su familia. Lo demás es humo. El mismo humo con el que pretenden tapar una dictadura que apesta a hambre y a miedo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy