El conflicto nace donde no hay dueño

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Por Albert Fonse ()

Vancouver.- La propiedad privada trae paz y la propiedad colectiva siempre trae guerra. Se entiende mejor cuando lo llevas a situaciones simples, de la vida real, sin teoría.

Imagina un edificio con parqueos. Si cada espacio tiene dueño, nadie discute. Tú llegas, parqueas en tu lugar y te vas. No hay conflicto. Ahora imagina que el parqueo es “de todos”. Cada día es una pelea por quién llega primero, quién se queda con el mejor espacio, quién abusa. Termina en discusiones, reglas forzadas y violencia.

Otro ejemplo: una cocina compartida. Si cada persona tiene su comida identificada, hay respeto. Si todo es “de todos”, empiezan los problemas. Uno consume más, otro esconde, otro se molesta. Aparecen discusiones constantes. Al final, alguien tiene que vigilar o imponer reglas. El conflicto no nace por casualidad, nace porque no hay límites.

Llévalo a la tierra. Cuando una finca tiene dueño, esa persona la cuida, invierte, produce. Sabe que el resultado es suyo. Cuando la tierra es colectiva o estatal, nadie la siente propia. Se descuida, baja la producción y aparece la lucha por el control. No se compite por producir, se compite por mandar.

Mira la vivienda. Cuando una casa es tuya, la mejoras, la proteges, creas estabilidad. Cuando el Estado decide quién vive dónde, sin control real del individuo, aparece la frustración. Empiezan los favores, los contactos, el mercado negro. La gente no lucha por mejorar, lucha por acceso.

Incluso con el dinero es evidente. Si tú ganas tu dinero, decides cómo usarlo. No tienes que pelear con nadie. Si una autoridad central decide quién recibe qué, entonces todos compiten por influir en esa autoridad. El trabajo pierde valor frente al poder.

Cuando llevas esto a un país completo, el patrón se repite. Donde hay propiedad privada, hay reglas claras, acuerdos y menos fricción constante. Donde la propiedad es colectiva, todo depende de decisiones políticas y cada recurso se convierte en una disputa.

Por eso en los países comunistas hay más violencia que en los países donde se respeta la propiedad privada. En los países comunistas-socialistas ves las peleas y traiciones hasta entre familias y amistades.

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