
La esperanza del oprimido
Por Luis Alberto Ramírez ()
Miami.- Una intervención militar en Cuba no es posible, no estamos en 1898, cuando la correlación de fuerzas, se fundaba en la doctrina Monroe y la presencia debilitada de el imperio español, estaba corroído: Cuba, Puerto Rico y las Filipinas estaban ya logrando su divorcio con España.
En este contexto, la guerra era un hecho, porque tenía la aprobación de los nacionales, lo demás es historia.
Ahora, con respecto a Cuba, los conceptos son los mismos. Cuba necesita el apoyo de Estados Unidos por reclamo nacional, de no considérarlo, entonces los cubanos seguiremos sufriendo la continuidad de un régimen represor que usa como herramienta de control el sufrimiento del pueblo.
En esta coyuntura, a los cubanos no les queda otra alternativa que acudir a una intervención externa. Porque un pueblo desarmado y sometido a la miseria, no tiene mas opción que pedir ayuda.
Si con una administración como la actual, no se logra que se escuche nuestras plegarias, el sufrimiento cubano será eterno. Recemos porque Trump cumpla lo prometido, de lo contrario, nuestro calvario será eterno y la aceptación de nuestra miseria, se convertirá en la aceptación de una costumbre impuesta.






