
¿Hasta cuándo vas a naturalizar la pobreza?
Por René Fidel Gonzálz ()
Santiago de Cuba.- ¿Aceptaste a los ancianos pidiendo en las calles, a las personas que comen de los basureros de nuestros barrios como perros callejeros ? !Mira, Dignidad, a tus hijos ¡
¿Aceptaste tener que callar ante tus hijos, ignorar las verdades que conoces, enseñarle a simular y callar mientras aprenden, apenas, a leer y escribir?
¿Aceptaste hospitales sin suficientes medicinas, sin reactivos ni materiales desechables? ¿Sus salas infestadas de cucarachas, sus baños rotos y nauseabundos?
¿Aceptaste qué eventualmente podrías morir ahí?
¿Aceptaste que vas a naturalizar la pobreza, dejar de comprenderla, olvidar que ella —como la arbitrariedad y la impunidad— siempre produce violencia?
¿Aceptaste a los niños que comen una vez al día, su carencia crónica de juguetes, de zapatos, de carne?
¿Aceptaste que ya no te indigna lo que antes creías inadmisible?
¿Aceptaste que mañana te cobren por acceder y disfrutar de lo que debería ser un derecho?
¿Aceptaste que tienes que callar y asentir siempre a decisiones que otros toman por ti y para ti, sin exponerse nunca a sus consecuencias?
¿Aceptaste que tienes que marcharte de Cuba para poder ser feliz?
¿Aceptaste vivir en un paraíso del debido proceso y el Estado de Derecho de la corrupción y el despotismo? ¿Ese destino?
Te pregunto: Si no estás derrotado ¿por qué aceptar la derrota?
¿Por qué aceptar un paradigma que no te permite decidir la felicidad, pensarla, construirla, y que cuando fracasa en hacerlo por ti, también decide lo que te hará infeliz?
Cambia tu paradigma. Puedes hacerlo de muchas formas.
La felicidad es tuya, pero necesita de los otros.






