
De Mipymes y derrotas
Por Juan Carlos García Guridi ()
Bejucal.- Hoy salí -una vez más- en busca de comida con «dinero», y lo de casi siempre… Tienes dinero y no tienes, casi ninguna Mipyme o TCP acepta transferencias. Y créanme que los entiendo por más que seamos nosotros -el pueblo- los perjudicados. Ir a un banco a realizar un extracción es como ir a la guerra; la espera, los malos tratos y el agotamiento son propios de un campo de exterminio. Es triste no poder disponer de lo que es tuyo por derecho. Muchas veces ni el trabajador bancario tiene una respuesta que sirva de consuelo.
Leo a menudo publicaciones en las nos piden denunciar a quien no acepte transferencias, y me pregunto: ¿la solución está en «echar a fajar» a pueblo contra pueblo? ¿No es el Estado quien ha de resolver un problema que es de todos? No quiero pensar que la orden esté dada…
Soy del criterio que cada vez que las autoridades implementan una medida es para peor… Tomar decisiones a ciegas siempre ha sido nuestra mayor dificultad. No todo es culpa del Bloqueo. Quisiera que los dirigentes hicieran menos reuniones, marchas, congresos y etcéteras, se vistieran de «nosotros», y pasaran por mi experiencia de hoy, que no es más que la experiencia cotidiana de la inmensa mayoría de los cubanos. Quisiera que bajaran de su nube y se pusieran mis zapatos…
¿Tengo dinero? ¡No…! Ahora mismo teniendo en mi tarjeta magnética lo suficiente para cubrir mis necesidades más elementales no pude comprar pan ni tampoco una vianda. La respuesta es más o menos la misma: -Disculpe, hoy no aceptamos transferencias; -Ya aceptamos todas las del día; -No tenemos conexión; -Nuestra cuenta tiene problemas con el Banco.
En fin, el clásico cuento de la buena pipa.
Lo correcto hubiera sido no digitalizar ni bancarizar si no tenemos las condiciones creadas. Es triste ver el rostro de los ancianos cuando van a cobrar su jubilación (he visto hasta desmayos); y no voy a hablar del efectivo que te dan de lo que es tuyo y te pertenece, no resuelve absolutamente nada, ¿qué se puede adquirir hoy con $ 1000.00 ó $ 2000.00, que es lo que muchas veces permiten extraer? No voy a hablar de que después de una cola interminable, de momento quitan el fluido eléctrico y con él a su amada compañera la conexión.
Tampoco voy a ahondar en la experiencia de un vecino hace unos pocos días: Salió a buscar un paquete de perro caliente (era lo que podía) y no se lo vendieron porque iba con billetes de baja denominación. Y claro que mucho menos voy a referirme a los inspectores, sólo voy a preguntar: -¿Quién inspecciona a los inspectores?
(Mañana no podré desayunar y la razón es sencilla: me pagan con una moneda que no vale, inexistente.) Y pueden estar convencidos que como otras veces he dicho, no soy el enemigo, muchos menos un incitador, simplemente apelo a mi derecho ciudadano y hago una denuncia pública para que tomen cartas quienes tienen la responsabilidad de garantizar nuestro bienestar.
Concluyo mis palabras con otra interrogante: -¿Qué tanto celebramos, LAS DERROTAS?






