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Por Eduardo Gonz´lez Rodriguez ()

Santa Clara.- En un sin sentido decir que el pueblo cubano, de ser necesario, dará la vida por su patria. ¿Qué creen que es lo que han entregado esos ancianos que duermen la madrugada frente a los bancos para cobrar -si cobran- una pensión que no les dura cinco días?

¿Qué creen que entregaron los profesionales que se quemaron las pestañas para sacar hacia adelante la carrera de sus sueños y ahora están detrás de un mostrador vendiendo dulces en Cuba o fregando platos por ahí, en la casa del mismísimo carajo? ¿Cuántas veces hay que morir? ¿Cuántas son las muertes necesarias?

Hay mucha gente dormida detrás de sus de buroes a lo largo de la isla. Gente que ahora promete que va a entregar la vida sin saber que ya hay millones de vidas entregadas por un sueño que no es este.

Ya fue necesario morir. Ya hay gente muerta aplastando latas de refrescos chapeando patios, recogiendo pan del piso, vendiendo medallas, vendiendo hasta el alma, maldiciendo recuerdos y llamando traidor al angel del subsidio.

Ya hay gente muerta que llora todavía un familiar en Angola, a un ahogado en las aguas del caribe, a un emigrante en el Darién, a un muchacho en Ucrania.

Por si no se han enterado, la vida pasó rápido, feroz, dejando un rastro de cadáveres llorando. Y cuando los muertos lloran, ya no hay fuerza humana que los traiga de regreso.

Hoy me sobran los discursos triunfalistas y los tipos que duermen en un búnker.

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