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Rurik fue el misterioso líder varego que, según las crónicas antiguas, fue invitado por las tribus eslavas para poner orden en sus tierras. Después, gobernó sobre ellas.
Desde las frías tierras de Escandinavia, este guerrero vikingo navegó por los ríos de Europa oriental hasta establecerse en Nóvgorod. Así fundó la dinastía que daría origen a la Rus de Kiev.
Su llegada marcó la unión de la ferocidad nórdica con la cultura eslava. Esto creó el germen de lo que siglos más tarde se convertiría en el imperio ruso.
Aunque gran parte de su vida está envuelta en la niebla del mito y la leyenda, el impacto de Rurik fue innegable.
Sus descendientes gobernaron estas vastas regiones durante más de setecientos años, expandiendo su influencia desde el mar Báltico hasta el mar Negro.
Bajo su linaje, la Rus se convirtió en un centro comercial y cultural clave que conectaba el norte de Europa con el esplendor de Bizancio. De este modo, transformó para siempre la identidad del este del continente.
¿Cómo un solo hombre extranjero pudo sentar las bases de una de las naciones más grandes del mundo? La historia de Rurik es el inicio de una épica que todavía define la geopolítica actual. ¿Conocías el origen vikingo de los primeros príncipes rusos?