Matanzas dice estar lista para el inicio del curso escolar con el mayor déficit de maestros en años

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Por Yeison Derulo

Matanzas.- La provincia de Matanzas se prepara para iniciar el curso escolar 2026-2027 el próximo primero de septiembre, en medio de un panorama que vuelve a dejar al descubierto las dificultades del sistema educativo cubano.

La viceministra primera de Educación, Cira Piñero Alfonso, chequeó los aseguramientos para el nuevo período lectivo, en un encuentro donde se revisaron las condiciones de las escuelas, la disponibilidad de recursos y la cobertura docente. El discurso oficial habla de garantías, aunque las propias cifras muestran una realidad bastante diferente.

Según la información presentada por la Dirección Provincial de Educación, Matanzas tendrá una matrícula proyectada de 95 343 estudiantes. Las autoridades aseguran contar con las libretas y lápices necesarios para el primer semestre y haber entregado calzado y mochilas a 1 935 alumnos en situación de vulnerabilidad.

Sin embargo, el uniforme escolar todavía constituye un problema en municipios como Limonar, Ciénaga de Zapata y Los Arabos, donde las autoridades reconocen dificultades para completar la distribución antes del comienzo de las clases.

La situación más preocupante aparece en la plantilla de docentes. De las 8 746 plazas aprobadas en la provincia, solamente están cubiertas 6 635, lo que deja un déficit de 2 111 maestros.

Las autoridades aseguran que recurrirán a diferentes alternativas para cubrir esas vacantes, una fórmula que evidencia el deterioro de un sistema educativo que durante décadas fue presentado por el régimen como uno de sus principales logros. Tener miles de plazas docentes sin cubrir no parece precisamente la imagen de una potencia educativa.

El transporte también figura entre las prioridades señaladas por la viceministra, especialmente para garantizar la asistencia presencial de los estudiantes. A esto se suma la necesidad de atender a los alumnos de comunidades apartadas que no cuentan con maestros residentes en sus localidades.

Son problemas que afectan directamente a las familias y que difícilmente pueden solucionarse con reuniones, visitas de funcionarios o informes administrativos. En muchas zonas del país, llegar a la escuela ya constituye un desafío debido a las dificultades del transporte y a la precariedad de los servicios.

El régimen vuelve a presentar el inicio del curso escolar bajo el lenguaje de las prioridades y las garantías, aunque sus propios datos muestran las grietas de un sistema cada vez más golpeado por la falta de recursos y personal.

Miles de plazas docentes permanecen vacantes, varios municipios todavía esperan uniformes y existen comunidades donde encontrar maestros continúa siendo un problema. Los estudiantes cubanos merecen mucho más que discursos oficiales y soluciones improvisadas: necesitan escuelas en condiciones, profesores suficientes, transporte funcional y recursos básicos.

Después de tantos años de promesas, el verdadero examen del régimen no está en sus reuniones, sino en las aulas.

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