
El ensayo del voto castigo contra Trump fue un fracaso
Por Carlos Carballido ()
Dallas.- Las redes sociales, la prensa y los influencers volvieron a equivocarse respecto al supuesto “voto castigo” a Trump como ensayo de las elecciones de medio término de noviembre próximo.
Nacionalmente, cerca del 96-97 por ciento de los candidatos respaldados por el presidente ganaron sus nominaciones de manera clara. Es un fracaso apabullante para quienes aseguraban una derrota de esta administración.
Los respaldados por Trump se impusieron incluso sobre candidatos favorecidos por el establishment republicano de cada estado y llegan a noviembre con mayor respaldo que muchos de sus contrincantes demócratas.
Estos hechos demuestran que las narrativas y emociones generadas por algoritmos y por la prensa en general son solo eso: pataletas de ahogado. Cada vez más, la realidad dista del mundo virtual que nos venden.
Lo más sintomático ocurrió en Florida. Byron Donalds alcanzó la nominación republicana a gobernador con cerca del 48 % de los votos en un campo de once candidatos, casi el doble que el segundo lugar. Las cifras lo sitúan por delante de su contrincante demócrata, David Jolly, en las proyecciones de noviembre.
El giro demócrata a la izquierda se paga
Quienes se dedican a construir narrativas y panoramas apocalípticos sobre la gestión política de la actual administración olvidan, como siempre, las estadísticas y se aventuran en falacias cada vez mas alejadas del sentido común.
Solo entre el 20 y el 30 por ciento de los registrados suele salir a votar en primarias. Y, al parecer, están saliendo en mayor proporción republicanos e independientes que demócratas.
Ello obedece, en buena medida, a la seria fragmentación del partido azul, provocada por su radicalización creciente hacia la izquierda marxista e islámica. Según las previsiones, el ala independiente cobrará mas fuerza en años venideros.
Y de los cubanos, qué decir. Fueron de los que más impulsaron el “voto castigo” a través de las veletas políticas de siempre: figuras como Otaola, Liu Santiesteban y Cabo Malanga (alias Eliecer Ávila).
Estos personajes aún creen que el voto cubano pone y quita presidentes, cuando en realidad representa apenas alrededor del 1 % del padrón electoral federal.
Igualmente se creen sus propios números de seguidores, cuando, según las métricas de X, más del 70 por ciento real no tiene ni posibilidad ni derecho a votar en Estados Unidos.
La famosa “ola azul” demócrata que se llevaría ambas cámaras se aleja cada vez más de un triunfo probable.
El voto castigo anticipado y deseado contra Trump no solo es irracional y una muestra de indefinición ideológica. Es, sobre todo, una caja de sorpresas que no favorece mucho a los demócratas pero que el odio a Trump no lo deja ver coherentemente.



















