¿Llegó la hora?

Comparte esta noticia

Por Yeison Derulo

La Habana.- Donald Trump cumple 80 años en medio de un escenario que, hace apenas unos meses, parecía improbable. Washington y Teherán han encontrado un punto de entendimiento que rebaja tensiones y abre una nueva etapa entre dos adversarios históricos. Mientras buena parte del mundo analiza las implicaciones de ese acercamiento, en los pasillos de la Casa Blanca comienza a tomar fuerza otra pregunta incómoda: si ya hay un acuerdo con Irán, ¿llegó la hora de Cuba?

Desde hace décadas, el régimen cubano ha perfeccionado un arte que domina mejor que nadie: ganar tiempo. Lo hizo con administraciones demócratas y republicanas, con presidentes europeos y con organismos internacionales. Cada anuncio, cada rumor y cada posibilidad de negociación termina atrapada en una estrategia donde La Habana promete, dilata y espera. La supervivencia política ha sido siempre su principal acuerdo de Estado.

Sin embargo, el contexto actual parece diferente. Trump regresa fortalecido a la escena internacional y con una agenda exterior que busca resultados visibles. Tras mover piezas en Medio Oriente, la atención podría desplazarse hacia el Caribe. Cuba sigue representando una anomalía política a noventa millas de Estados Unidos, un conflicto congelado durante más de seis décadas y un asunto que continúa teniendo peso dentro de la política doméstica norteamericana.

Lo curioso es que, mientras aumentan las especulaciones, los medios oficialistas cubanos se apresuran a negar cualquier entendimiento o negociación. No es la primera vez que ocurre. El manual es conocido: negar hasta el último momento, minimizar los contactos y construir una narrativa de resistencia permanente. El problema es que la realidad económica de la isla cada vez deja menos margen para sostener ese discurso. Los apagones, la inflación, la emigración masiva y el descontento social avanzan mucho más rápido que la propaganda.

Quizás todavía no exista un acuerdo. Quizás las conversaciones ni siquiera hayan llegado a una fase decisiva. Pero algo parece evidente: el tablero se está moviendo. Si Estados Unidos e Irán han encontrado una fórmula para rebajar décadas de confrontación, nadie debería descartar que Cuba termine ocupando un lugar prioritario en los próximos planes de Washington. La pregunta ya no es si el régimen seguirá ganando tiempo. La verdadera pregunta es cuánto tiempo más le queda para hacerlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy