La dictadura habla de robo, pero calla sobre el verdadero saqueo de Cuba

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Por Jorge Sotero

Trinidad.- La Fiscalía Municipal de Trinidad mantiene abierta una investigación en tres entidades estatales por la presunta comisión de seis delitos relacionados con el robo de combustible y otros recursos materiales.

Según las autoridades, las pesquisas avanzan debido a las pérdidas económicas ocasionadas al Estado, mientras varios ciudadanos permanecen bajo investigación por su presunta responsabilidad en la custodia y sustracción de esos bienes.

La fiscal jefe del municipio, Marlines Hernández Mollineda, aseguró que los hechos ocurrieron a pesar de existir sistemas de vigilancia y protección en las instalaciones. Una vez más, el propio régimen reconoce que sus mecanismos de control fallan estrepitosamente, aunque prefiere señalar a los trabajadores antes que admitir el deterioro institucional, la corrupción interna y el abandono que imperan en las empresas estatales.

Lo verdaderamente llamativo no es que desaparezca combustible en Cuba. Lo sorprendente sería que no ocurriera en un país donde los salarios no alcanzan para sobrevivir, las gasolineras permanecen desabastecidas y la desesperación empuja a miles de personas a buscar cualquier alternativa para alimentar a sus familias.

Mientras la dictadura habla de delitos comunes, evita mencionar el mayor robo de todos: el que durante más de seis décadas ha vaciado los bolsillos y el futuro de los cubanos.

La Fiscalía advirtió que, debido a la crisis energética, la sustracción de combustible puede ser procesada como un delito de sabotaje, con sanciones de entre tres y ocho años de prisión. Es el mismo régimen que no encuentra responsables cuando desaparecen millones de dólares en empresas estatales o cuando fracasan una tras otra las políticas económicas que mantienen al país sumido en apagones, escasez y miseria. Para perseguir al ciudadano común siempre hay rapidez; para investigar a los altos dirigentes, nunca.

El problema de Cuba no son seis robos de combustible en Trinidad. El verdadero sabotaje lo ha cometido la propia dictadura contra la nación durante décadas. Ha destruido la economía, convertido el robo en una forma de supervivencia y ahora pretende castigar con dureza las consecuencias de un sistema que ella misma creó.

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