MI MADRE CUMPLE AÑOS

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Por Irán Capote ()
Pinar del Río .- Yo fui un parto difícil. Según mi madre, “venía sentado” dentro de su vientre. La vida de mi hermano gemelo peligraba si yo salía primero. Y por esa razón hubo que hacer un piquete grande en su abdómen para sacar aquellos dos “torombolos”.
O sea, que ya yo era vago desde ahí. Y mi madre ha soportado todos los dolores posibles con tal de mantenernos sanos y salvos…
Corrían los 90 en pleno campo en aquel rincón desconocido de toda la geografía universal. Y mi madre, siempre feliz, siempre una tormenta en acción, cambió el curso de su vida para cuidarnos.
Ha tenido que ser desde muy joven la columna principal de mi familia y de buena parte del barrio. La enfermera de emergencias, la cuidadora de niños y ancianos, la elaboradora de las mejores pulpas de mango y guayaba, la molinera de arroz, la costurera de todos.
Mi madre ha tenido que ser “la mujer orquesta”. Y aunque se jacta de serlo porque lo dice siempre llena de orgullo, yo sé que allá en el fondo, detrás de las sonrisas y de cada ocurrencia suya, quiso haber sido otra cosa: Una pintora, una médico, o una artista de los escenarios ( bien puede serlo, porque mucho que he aprendido de ella para este oficio del teatro).
Dice que su patrimonio somos sus tres hijos y sus dos nietos. Y lo dice de verdad, con esa cara de felicidad que ha puesto en esta foto. A veces, cuando la visito, me dice casi llorosa que tiene muy poco tiempo para “disfrutar” de nosotros, porque estamos en la ciudad y las dinámicas de vida son bastante agitadas. Y yo, que reconozco el valor de la palabra disfrute, le digo jodiendo: “Yo no soy un barquillo de helado para que quieras disfrutar tanto”. Y nos reímos, porque sabe que eso que le dije, en ese carácter irónico y jocoso, lo he heredado de ella.
Porque aprender de ella, más allá de cualquier academia, de cualquier libro, de cualquier otro saber o éxito en la vida, es mi patrimonio más valioso. Y ojalá la vida me premie con mucho tiempo juntos para poder disfrutarla, aunque ninguno de los dos seamos un “barquillo de helados”.
¡Feliz cumpleaños!

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