LO QUE LOS ‘REVOLUCIONARIOS’ NO QUIEREN ENTENDER

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Por Jesús Rodríguez ()
Miami.- Hace unas horas comenté en las redes sociales la publicación de un amigo, resaltando la inexistencia de libertad de expresión en Cuba, a diferencia de los estados democráticos, y alguién me llamó “mentiroso”.
No me fue posible explicarle a ese individuo las virtudes de una sociedad democrática, pues prefirió seguirme llamando “mentiroso”. Entendí que me encontraba debatiendo con un fanático, incapaz de brindar argumentos y que solo puede responder con ofensas, por lo que desistí de proseguir el debate, pues tendría que recurrir a un lenguaje que no me gusta utilizar.
Resulta penoso cómo personas que muestran inteligencia en algunos aspectos de su vida, se niegan a entender cuestiones tan simples como la libertad de expresión y la igualdad de participación de todos en una sociedad.
¿Cómo pueden pensar que un partido o grupo político puede ser hegemónico en todos los aspectos de una sociedad y que los que no comparten esa ideología son limitados, o privados de sus más elementales derechos en la misma?
¿Cómo negarse a entender que en una democracia todos tienen derecho a expresarse libremente, a asociarse de acuerdo a su pensamiento político y a gozar de plenos derechos civiles?
¿Cómo no es posible entender la diferencia entre Estado y Gobierno y que para que exista una verdadera democracia, tiene que existir separación de poderes: Ejecutico, Legislativo y Judicial,y que estos tengan plena independencia y no esten sometidos y controlados por un solo partido?
¿Cómo se puede negar que el pueblo tiene que ser el Soberano en una sociedad libre y por tanto escoger su gobierno en elecciones libres, donde participen todas las corrientes de pensamiento de la nación y no solo un grupo de ellos?
¿Cómo se puede considerar “elecciones” a un proceso donde solo participa un partido y los que no coinciden con este no tienen siquiera derecho a manifestar su opinión y les es privado el acceso a los medios de comunicación?
Dicen que “no hay peor ciego, que el que no quiere ver, o que ”no hay peor sordo, que el que no quiere escuchar”, por eso, no hay peor fanático que un “revolucionario” cubano.

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