Acto solemne en Manicaragua por entrega de libras de arroz pertenecientes a mayo

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Por Yeison Derulo

Manicaragua.- Hay países donde se inauguran hospitales, carreteras o fábricas. Después está Cuba, donde se organizan emotivos actos por la llegada de un cargamento de arroz. Sí, arroz. No una cosecha récord, no una inversión millonaria, no el descubrimiento de una vacuna. Arroz. El mismo alimento básico que cualquier nación medianamente funcional distribuye sin necesidad de discursos, aplausos ni ceremonias.

La noticia llega desde Manicaragua y nos informa que, gracias a esta distribución, se completaban las libras correspondientes al mes de mayo. El detalle incómodo es que el arroz llegó cuando junio ya va caminando. Es como si un bombero apareciera una semana después del incendio para felicitarse porque, finalmente, trajo el agua. Sin embargo, allí estaban las autoridades, sonrientes y emocionadas, celebrando lo que en cualquier otro lugar sería una evidencia de fracaso administrativo.

La protagonista de esta obra del absurdo fue Madelaine Hernández García, presidenta de la Asamblea Municipal de Manicaragua, quien aseguró que no entiende por qué lo bueno no se puede publicar. Y tiene razón en una cosa: publicarlo se puede. Lo difícil es lograr que la gente no se ría.

Acto solemne en Manicaragua por entrega de libras de arroz pertenecientes a mayo

Lo verdaderamente conmovedor no es el arribo del arroz, ni tampoco que los sacos digan yelow split (chícharo), sino el nivel de resignación al que han empujado a la población. Han logrado que un derecho elemental parezca un regalo celestial. Que recibir lo que debió llegar hace semanas se convierta en motivo de agradecimiento colectivo. Es la magia del castrismo: primero crea la escasez y después exige ovaciones cuando aparece una pequeña parte de lo que faltaba.

Al final, la foto del acto resume perfectamente el estado del país. Funcionarios orgullosos, propaganda sonriente y unas cuantas libras de arroz convertidas en acontecimiento histórico. Mientras el resto del mundo compite por inteligencia artificial, desarrollo tecnológico y crecimiento económico, la revolución cubana sigue cortando cintas imaginarias alrededor de un saco de comida.

Y todavía se preguntan por qué la gente se burla.

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