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Por Jorge Sotero

Holguín.- En Cuba ocurren milagros que ni el mismísimo Vaticano se atrevería a certificar. Esta vez le tocó a ETECSA Holguín, premiada nada menos que por su “calidad y competitividad”. Sí, leyó bien. La misma empresa que te deja viendo una ruedita cargar durante veinte minutos para abrir WhatsApp, ahora resulta ser ejemplo de excelencia. Solo faltó entregarle también un Nobel de Física por desafiar todas las leyes conocidas de la conectividad.

La ceremonia ocurrió en Expo Holguín, esa especie de universo paralelo donde todo funciona mejor que en la vida real. Allí, entre discursos solemnes y palmadas institucionales, las autoridades decidieron premiar a una entidad que ha convertido la paciencia del cubano en deporte olímpico.

El gobernador Manuel Francisco Hernández Aguilera explicó que el reconocimiento llegó tras rigurosos procesos de revisión y análisis de indicadores. Uno se queda pensando cuáles serán esos indicadores. Tal vez medir cuántas veces un usuario logra conectarse sin reiniciar los datos móviles o calcular el tiempo exacto en que desaparece el saldo sin explicación científica posible.

Por su parte, Luis Arnolis Reyes Ramírez, director territorial, habló del honor y compromiso que implica recibir esta distinción. No le falta razón: sostener semejante nivel de desconexión nacional requiere disciplina, enfoque y una creatividad admirable para seguir cobrando caro por un servicio que a veces parece una leyenda urbana.

Con este premio, ETECSA Holguín queda oficialmente a la vanguardia. ¿De qué? No está muy claro. Pero ahí están, levantando trofeos mientras medio país busca señal como quien busca agua en el desierto. Cuba es así: un lugar donde te venden internet a precio de oro, te lo sirven a velocidad de carreta y encima reciben premios por hacerlo. Arte puro.

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