
Elogio a una rata más lista que muchos humanos
Por Ileana Medina Hernández ()
Santa Cruz de Tenerife.- Hace dos o tres semanas se nos coló una rata en el garaje. En realidad, no sabíamos si era rata o ratón.
Primero vimos mordisqueado un poco de ese corcho blanco de poliespuma. Después descubrimos una especie de nido hecho con muchas, muchas tiras sacadas de un mantel de papel.
Retiramos unas papas que había en un viandero y que había mordisqueado. Retiramos unos paquetes de harina y pasta que había como reserva de guerra en una caja, y que también había mordisqueado.
Dimos varias batidas de limpieza, botamos un montón de cosas, que es el aprendizaje de esto: el garaje se usa como una especie de limbo a donde va a parar todo aquello que a uno le da pena tirar, para terminar tirándolo un par de años después, y eso está mal.
Nunca la vimos viva.
Tenemos una gata, pero no sé si por vieja o por lista, o por las dos cosas, decidió ignorarla y convivir con ella.
Pusimos jaulas trampa de esas; no entró a comer en ninguna. Pusimos cartones con pegamento; no cayó en ninguno. Pusimos ratoneras tradicionales; no cayó en ninguna.
Cuando ya no le quedaba nada que pudiera comer, mordisqueó una botella de plástico de agua y bebió.
Cuando tampoco tuvo nada que beber, finalmente, ayer, nos encontramos con uno de los sobrecitos de veneno, movido de lugar y mordisqueado.
Esta mañana la hemos encontrado muerta. Era grande.
Descansa en paz, ratita. Eras más inteligente, resiliente y trabajadora que la mayoría de los humanos que conozco.



















