El verdadero triatlón está en correr y sobrevivir a la miseria

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Por Luis García

La Habana.- El Minint acaba de celebrar su sexta competencia de triatlón con fuerzas especiales, una especie de Juegos Olímpicos de la revolución donde no faltaron las armas, las máscaras antigás y, seguramente, algún discurso sobre Fidel Castro.

El programa incluyó 120 metros de natación, varios kilómetros de carrera, ejercicios con caretas antigás, armado y desarmado de fusiles y una prueba final de tiro. Todo muy deportivo, muy saludable y, sobre todo, muy necesario en un país donde el ciudadano promedio está haciendo verdadero triatlón cada vez que sale a buscar comida.

Las distintas fuerzas del Ministerio del Interior «demostraron resistencia y habilidades en una jornada de confraternización dedicada a los aniversarios de los CDR y de Fidel Castro». Participaron Seguridad Personal, Guardafronteras, la PNR, Investigación Criminal, la Brigada Especial Nacional y los Bomberos. Una combinación bastante peculiar: unos persiguen delincuentes, otros vigilan fronteras, otros reprimen manifestaciones y los bomberos intentan apagar los incendios. Todos juntos, eso sí, preparados para enfrentar cualquier escenario que pueda aparecer en esta Cuba de película.

También hubo competencia entre veteranos, quienes demostraron que todavía conservan condiciones físicas para nadar, correr, cargar fusiles y disparar. La Dirección General de Investigación Criminal terminó en primer lugar, seguida por Seguridad Personal en segundo y tercer puesto.

El Destacamento de Salvamento y Rescate de los Bomberos recibió una mención especial por su primera participación. Una maravilla deportiva nacional que seguramente será narrada durante semanas en los medios oficiales, esos mismos que pueden convertir una carrera de unos kilómetros en una hazaña histórica de la defensa revolucionaria.

Lo curioso de todo esto es que el régimen puede organizar un triatlón con fusiles, caretas antigás y ejercicios de tiro, aunque todavía no consigue organizar una economía capaz de garantizar comida, medicinas, transporte y electricidad.

Hay combustible para las competencias, entrenamiento para las fuerzas especiales y uniformes para desfilar, mientras el cubano común tiene que correr kilómetros detrás de una guagua, nadar entre apagones y hacer malabares para conseguir un pollo.

Si algún día incorporan la libreta de abastecimiento al triatlón, quizás tengamos la verdadera competencia revolucionaria: correr, sobrevivir y llegar primero antes de que se acabe el arroz.

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