CR6: el hombre que marcó en seis Mundiales y convirtió la longevidad en arte

Comparte esta noticia

Por Yoyo Malagón (Enviado Especial)

Houston.- Hay récords que nacen viejos y récords que nacen con la pólvora aún mojada. El de Cristiano Ronaldo pertenece a la segunda estirpe. Con su doblete ante Uzbekistán, el crack de Madeira se convirtió en el primer jugador de la historia en marcar en seis Mundiales distintos.

Seis. Como quien cuenta las primaveras de una carrera que se niega a envejecer. Y lo hizo, además, a los 41 años, convirtiéndose también en el jugador más veterano en firmar un doblete en una cita mundialista. Porque CR7 no solo suma goles: suma páginas a una enciclopedia que ya no cabe en ningún estante.

El idilio con el gol mundialista empezó en Alemania 2006, cuando un Cristiano aún imberbe se estrenó con un tanto. Luego vinieron Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Catar 2022, con un gol en cada edición. La excepción fue Rusia 2018, donde explotó con cuatro dianas. Pero lo de este Mundial era distinto: llegaba con 41 años, con la necesidad de tirar del carro una vez más y con un primer partido discreto que ya había activado el coro de los agoreros. Y entonces, como tantas otras veces, apareció él para mandar callar con la derecha.

Seis mundiales y la misma ilusión

No fue un doblete cualquiera. Fue un doblete cargado de simbolismo, de esos que llevan más equipaje del que declaran en aduanas. Porque Cristiano no solo firmaba un récord: se convertía en el único futbolista sobre la faz de la Tierra que ha celebrado goles en seis Copas del Mundo diferentes. Ni Pelé, ni Maradona, ni Zidane, ni Ronaldo Nazario, ni Messi. Solo él. El chico que salió de una isla minúscula para conquistar un planeta que ya se le ha quedado pequeño.

Las críticas, cómo no, siguen ahí. Que si ya no presiona, que si vive en el área, que si es un problema táctico para Portugal. Pero hay una verdad incómoda para los detractores: nadie dura tanto en la élite sin una obsesión enfermiza por el detalle. Cristiano es el tipo que convirtió su cuerpo en un laboratorio, su vida en un protocolo y su ambición en un motor que ruge incluso cuando el depósito marca reserva. A los 41 años, cuando la mayoría de los mortales ya están pensando en el sofá, él sigue pensando en el área.

Este récord no habla solo de goles. Habla de longevidad, de adaptación, de un hambre que no se sacia con caviar. Cristiano ya no es el extremo que desbordaba por velocidad, ni el killer que se elevaba medio metro por encima de los centrales. Ahora es otra cosa: un depredador de área, un cazador de récords, un mito con mayúsculas que se resiste a que le apaguen la luz. Y mientras exista un balón, una portería y una camiseta de Portugal, habrá un portugués calzándose las botas con la misma ilusión del primer día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy