
¿Por qué no cayó el socialismo en Cuba en 1991?
Por Fernando Godo ()
«Durante más de medio siglo, ideólogos de los extremos del espectro político se han aprovechado de incidentes ampliamente publicitados, como mi encuentro con Fidel Castro, para atacar a la familia Rockefeller por la influencia desmedida que, afirman, ejercemos sobre las instituciones políticas y económicas estadounidenses». Tomado de las memorias de David Rockefeller (1915-2017) Miembro de la Junta directiva del CFR (1945-1985) Presidente del CFR (1970-1985) y presidente honorario hasta su muerte en 2017.
Miami.- En 2026 Donald Trump dijo que podía ”tomar Cuba cuando quisiera” y el secretario Marco Rubio anunció sanciones diarias a la tiranía que gobierna el país vecino desde 1959.
Los dos ignoran deliberadamente al Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y ninguno menciona a esta entidad en sus declaraciones.
El CFR fue fundado en 1921 por el mismo grupo de personajes que condujo a la creación de la Reserva Federal (FED) en 1913.
La FED puso en manos de banqueros privados las finanzas de Estados Unidos. El CFR es el tanque pensante que “asesora” en la política internacional. Y digo “asesora” porque todos los Secretarios de Estado de los últimos cien años han sido miembros del CFR, además de cualquier cantidad de políticos de los dos partidos, personal de gabinetes y oficiales de la CIA. (1)
David Rockefeller fue durante más de medio siglo la cabeza del CFR, cuyo brazo ejecutor, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se ha visto mezclada en el “quita y pon” de gobiernos en todo el mundo.
Peggy Rockfeller (hija de David, pero que figura oficialmente como Peggy Dulany) fue miembro del board del CFR y un personaje altamente influyente en la Organización de Naciones Unidas (ONU) cuya sede se ubica en terrenos donados por su abuelo John D. Rockefeller Jr.
El CFR fue protagonista en la llegada al poder de Fidel Castro en 1959. Hoy en día es bien conocido que varios de sus miembros ocupaban puestos claves en el gobierno de Estados Unidos (John Foster Dulles y Allen Dulles, fundadores del CFR y Secretario de Estado y director de la CIA respectivamente; William Wieland y Roy Rubotton ambos subsecretarios de Estado). Ellos conspiraron para sacar del poder a Fulgencio Batista.
En 1959 Castro fue recibido por el CFR la Casa Pratt, su sede en New York, en la 58 East y la 68 Street. La invitación se le comunicó en la Habana por el efímero embajador Philip Bonsal, cuyo padre Stephen tenía relaciones con el CFR desde 1921.
En ese año de 1959 Castro también se reunió secretamente con la CIA, según aparece documentado en el libro Back Channel to Cuba, uno de cuyos autores es Peter Korbluh, miembro del CFR de quien hablaremos más adelante. En ese libro se detalla cómo siempre ha existido una comunicación por “detrás del telón” entre Estados Unidos y Cuba, contrariamente a lo que se ve en el escenario, donde ambos países se presentan como enemigos.
En 1991, cuando Fidel Castro se quedó sin los subsidios de la Unión Soviética, Peggy Rockefeller fue a Cuba con una delegación de miembros del CFR y agricultores para resolver el problema que tenía Cuba para alimentar a su población. Esa visita se mantuvo en secreto (como todas las otras) dentro de la isla, pero fue documentada muy discretamente por la periodista Kate Ellison.
David Rockfeller confiesa en sus memorias la “muy estrecha relación de amistad” entre Castro y su hija Peggy.
Los enviados de Peggy se dieron cuenta del improductivo sistema cubano, y en los siguientes años de esa década se abrió paso un negocio millonario de venta de mercancías de Estados Unidos a Cuba, pasando por encima al “bloqueo o embargo” estadounidense a la isla.
En 1994 se creó el Consejo de Comercio y Economía entre Estados Unidos y Cuba, presidido por el abogado John Kavulich. (2)
En 1995 se ultimaron detalles en la famosa visita a Fidel Castro a New York, donde fue recibido en la Casa Pratt del CFR por David Rockfeller (4) y donde fue agasajado con un banquete en su honor que coordinó su hija Peggy.
En 1998 David Rockefeller fue la mano detrás y delante de la fundación de Americanos por el Comercio Humanitario con Cuba, con la colaboración especial del multimillonario Dwayne Orvile Andreas, otro miembro del CFR, conocido como el rey de la soya. Esos proyectos fueron convertidos en leyes en el Congreso con el apoyo de Rockefeller, Kavulich, Andreas y otros lobistas.
El resultado de esto es una serie de empresas “autorizadas” a comerciar con Cuba y recibir pagos al contado.
En 2001 visitó Cuba David Rockefeller, con una delegación de 19 miembros del CFR y oficiales de la CIA que aún vivían de los que participaron en la invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Robert Reynolds, jefe de la estación CIA en Miami en 1961, declaró que “en aquella época todos éramos fidelistas”.
La “celebración” del 40 aniversario de Bahía de Cochinos les trajo recuerdos de nostalgia en compañía de Fidel Castro.
Aquel encuentro en la Habana fue organizado por Peter Kornbluh, que en su libro Back Channel to Cuba “deja caer” algunas verdades útiles para armar este rompecabezas, tal como hizo David Rockfeller en su libro de memorias.
Los patriotas cubanos han culpado por décadas al presidente Kennedy del desastre de la invasión por Bahía de Cochinos en 1961. Es hora de divulgar que fue el gabinete del presidente Eisenhower quien puso a Castro en el poder en 1959 y que fue la CIA quien lo salvó en 1961.
En 2001, a raíz de aquella visita de Rockfeller y su comitiva, comenzó a operar en Cuba la compañía Crowley, clave en el negocio que en 2026 transporta por mar todo tipo de cosas a Cuba incluyendo automóviles.
Esa compañía financia campañas de congresistas republicanos que dicen “estar en contra de la dictadura en Cuba”, al mismo tiempo que Marco Rubio “sanciona” a empresas cubanas y nada dice de las empresas norteamericanas que hacen negocios con ellas.
¿Qué tuvo que dar Fidel Castro a cambio de aquel favor en 1991?
Ese también es tema de otro artículo, pero una de sus concesiones fue meter a Cuba en la agenda de la ideología de género, cuya misión se le dio a Mariela Castro, la hija de su hermano Raúl.
Ese fue un trago amargo para Castro, porque su tiranía se caracterizó por la represión a los homosexuales.
En 2026, después de la captura del ilegítimo presidente venezolano Nicolás Maduro, Marco Rubio declaró en una conferencia de prensa: “Por primera vez Cuba está aislada, porque ya no tiene el apoyo de la Unión Soviética ni de Venezuela”.
Rubio olvida que en 1991 cayó la Unión Soviética y que Hugo Chávez no llegó a la presidencia de Venezuela hasta 1999.
¿Por qué no cayó el sistema dictatorial cubano?
Rubio ha estado muchas veces en la Casa Pratt del CFR, y sabe muy bien que en 1991 aparecieron por la Habana los personajes de David Rockefeller con un salvavidas para Castro.
Rubio sería muy ingenuo si no sabe que el CFR coordina en 2026 el cambio fraude en Cuba, un proceso al que públicamente califican de “transición hacia la democracia”.
Nota: Numerosas fuentes de información que avalan las afirmaciones de este artículo pueden encontrarse en el libro “Trump, Castro, Batista, La CIA y el CFR” de Fernando Godo. Ediciones 1% 2026.



















