
Cuba enfrenta otra jornada de fuertes apagones por crisis energética
Por Yeison Derulo
La Habana.- Las noticias en Cuba dejaron de sorprender porque se repiten con una puntualidad casi ofensiva. La Unión Eléctrica (UNE) volvió a confirmar este sábado que el país enfrenta otra jornada marcada por los apagones.
El déficit de generación alcanza los 2.080 megavatios (MW) durante el horario de máxima demanda, una cifra que vuelve a poner al Sistema Electroenergético Nacional contra las cuerdas y a millones de cubanos frente a largas horas sin electricidad.
El panorama es el mismo de los últimos meses, aunque cada vez luce más deteriorado. Durante las 24 horas del viernes y la madrugada del sábado el servicio eléctrico permaneció afectado de manera ininterrumpida. El momento más crítico llegó a las ocho de la noche, cuando el déficit escaló hasta los 2.221 MW, provocando interrupciones del servicio en todas las provincias del país.
La causa inmediata vuelve a estar en las averías y los mantenimientos que mantienen fuera de operaciones a varias unidades de las principales termoeléctricas cubanas. A ello se suma otro problema que ya parece crónico: la falta de combustible.
La UNE reconoció que 106 centrales de generación distribuida permanecen paralizadas por esa causa, además de las patanas de Regla y Melones y las Centrales Fuel de Mariel y Moa, lo que reduce aún más la capacidad de respuesta del sistema.
Aunque los parques solares fotovoltaicos aportaron el viernes 4.618 megavatios/hora, con una potencia máxima de 718 MW, esa generación apenas alcanza para aliviar una crisis mucho más profunda. Para el horario pico de este sábado, la disponibilidad será de solo 1.050 MW frente a una demanda estimada de 3.100 MW, una diferencia que explica por qué los apagones seguirán siendo inevitables en prácticamente todo el territorio nacional.
En tanto, la vida cotidiana de los cubanos continúa dependiendo de un sistema eléctrico que parece incapaz de recuperar la estabilidad. Los cortes de energía afectan los hogares, el comercio, los hospitales, la producción y los servicios básicos, convirtiéndose en una de las mayores preocupaciones de la población.
La UNE atribuyó nuevamente la situación al impacto de las limitaciones operacionales del sistema y al endurecimiento del embargo estadounidense, mientras el país afronta otra jornada en la que la electricidad seguirá siendo, para muchos, un privilegio y no una garantía.






