
Rinocerontes en la revolución: Aleida Guevara y la lógica del absurdo
Por Hermes Entenza ()
Nuremberg.- Los rinocerontes no deberían hablar, ni tratar de concebir ideas supuestamente lógicas en sus cabezotas romas. Pero la realidad nos trae cada cierto tiempo a un animal de esa especie que se toma la atribución de proferir sentencias que, dada su condición mental, siempre llegan al absurdo.
Este rinoceronte que se baña en buenos lagos y se alimenta de los mejores brotes tiernos en sus prados particulares, ahora dice que «permitir a los cubanos prosperar por iniciativa propia representa un riesgo porque las personas comienzan a pensar más en mejorar económicamente y menos en la conciencia social», afirmando que «la cuestión privada es un cáncer dentro de la sociedad socialista».
Aleida Guevara March, la insoportable hija del Che; la tipa que viaja por el mundo, hospedándose en los mejores hoteles, olvida cada cierto tiempo su condición «rinoceróntica» y, por supuesto, logra sonidos groseros sin una gota de lógica ni pudor.






