
El problema del vuelto en las tiendas por divisas sigue como el primer día
Por Johan Pérez
Holguín.- El intelectual holguinero Manuel Verdecia volvió a poner sobre la mesa un problema que afecta a los cubanos desde la apertura de las tiendas que venden productos en divisas: la falta de dinero fraccionario para devolver el vuelto.
Según explica, las dificultades no son nuevas y, lejos de desaparecer con el paso del tiempo, se han agravado. Una situación que termina trasladando al consumidor las consecuencias de la incapacidad del sistema para garantizar una operación comercial elemental.
En los primeros tiempos, los establecimientos recurrían a caramelos, cubitos de especias u otros productos pequeños para compensar las fracciones que no podían entregar en efectivo. Verdecia señala que esas alternativas también han ido desapareciendo. Los trabajadores de las tiendas quedan entonces obligados a buscar fórmulas para aproximarse al monto correspondiente, dejando en numerosos casos cantidades pendientes de devolver.
El propio intelectual relata que recientemente no pudieron reintegrarle 30 centavos de dólar.
La cifra puede parecer insignificante hasta convertirla a pesos cubanos. Si un dólar ronda los 700 pesos, esos 30 centavos representan unos 210 pesos. Multiplicados por cientos o miles de operaciones, el asunto deja de ser una simple molestia para convertirse en una práctica que afecta directamente al bolsillo de los consumidores.
Verdecia plantea una pregunta elemental: ¿qué ocurriría si un establecimiento privado hiciera exactamente lo mismo? También cuestiona que todo un sistema bancario estatal no pueda garantizar el dinero fraccionario necesario para que las tiendas entreguen correctamente el vuelto.
El episodio vuelve a desnudar una realidad incómoda del régimen: hasta comprar un producto puede convertirse en una batalla contra las deficiencias del sistema. No se trata de culpar al trabajador que atiende detrás del mostrador, muchas veces obligado a enfrentar una situación que no creó. La responsabilidad corresponde a quienes administran las tiendas, las finanzas y la economía nacional.
Después de tantos años de control absoluto, la dictadura todavía no consigue resolver algo tan básico como devolverle al cliente sus propios centavos.



















