La gran feria contra el hambre

Escuchar este artículo
Audio completo disponible.

Por Anette Espinosa

Bayamo, Granma.- La mala costumbre de hacer una feria agropecuaria en saludo a cualquier fecha no se le quita al régimen. Ahora le tocó el turno a los CDR y Granma sacó sus puestos, sus viandas, sus granos y hasta sus dulces finos para celebrar por todo lo alto.

En los 13 municipios hubo feria, según la propaganda oficial. Tremendo acontecimiento nacional: un día de ventas para intentar demostrar que el cubano vive rodeado de abundancia.

Miles de granmenses acudieron a las áreas escogidas y allí encontraron la acostumbrada exposición de la supervivencia: frutas, viandas, algunos productos cárnicos, pescado, pan, galletas, lácteos, conservas, caldosa, helados, cerveza y refrescos. Una especie de Disneylandia gastronómica, versión Revolución, donde conseguir comida durante unas horas se convierte en un acto político. Todo eso acompañado de música, actividades culturales y autoridades sonrientes, faltaría más.

El propio texto oficial reconoce que los precios no satisfacen las expectativas. Esa frase merece un cuadro y una medalla. Después de tantos años hablando de soberanía alimentaria, resulta que una feria ocasional sirve para presentar unos cuantos productos a la población mientras las familias siguen haciendo malabares para llenar la mesa.

La feria termina, desmontan los puestos y el hambre vuelve a su horario habitual. Lo importante es que quedó la foto, la publicación en redes sociales y la sensación de que aquí se está resolviendo algo.

Yudelkis Ortiz Barceló, la primera secretaria, calificó la jornada de excelente espacio de intercambio y contacto directo con el pueblo. Seguramente el contacto fue excelente, sobre todo para quienes lograron comprar algo sin dejar el salario completo en el intento.

Así funciona la propaganda: una feria de pocas horas se convierte en prueba de prosperidad, una cola en símbolo de participación popular y una caldosa en política económica.

Granma tuvo su gran fiesta de los CDR. El cubano tuvo su feria. El hambre, esa sí, no necesitó invitación.

Comparte esta noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *