El PRE de Santa Clara: la otra cárcel, la del hambre y la sed

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Por Patxi Morales ()

Santa Clara.- Una vez más, la denuncia ciudadana ha perforado el muro de silencio del régimen. Una familiar de un recluso del centro penitenciario conocido como El PRE, en Santa Clara, Villa Clara, se ha atrevido a alzar la voz para contar lo que ocurre tras los muros que el castrismo intenta mantener ocultos. Por miedo a represalias, la denunciante prefiere el anonimato. Y no le falta razón: en este país, denunciar la realidad puede costar la libertad.

El testimonio que ha llegado a nuestra plataforma describe una escena dantesca: reclusos sufriendo deshidratación por la falta de agua, y el líquido que llega, sucio e inadecuado, no es apto para consumo humano. No se trata de una queja menor. El agua es vida, y sin ella, el cuerpo humano no aguanta. Pero en la lógica del castrismo, la vida de un preso no merece ni siquiera ese gesto mínimo de humanidad.

La alimentación tampoco se salva. Según la denuncia en la página en Facebook ‘Nío reportando un crimen’, en el comedor se habría servido mortadella en estado de descomposición, con gusanos. Una imagen que repugna y que muestra el desprecio absoluto del sistema por quienes están privados de libertad. Los reclusos, entonces, dependen de la caridad de sus familiares para no morir de hambre. Esa es la «justicia» revolucionaria: una condena a muerte lenta, a base de sed y podredumbre.

El agua y la comida son derechos de los presos

Pero el caso de su esposo es aún más aberrante. Lleva un año y cinco meses encarcelado bajo una supuesta investigación, sin que se le hayan presentado pruebas de nada. Es la eterna y tramposa «investigación» que el régimen utiliza como excusa para mantener encerrados a quienes considera enemigos, sin cargos, sin juicio, sin defensa. Esa no es justicia, es secuestro.

¿Dónde están los defensores del pueblo? ¿Dónde están los que se llenan la boca con la palabra «humanismo»? Las personas privadas de libertad tienen derecho a agua potable, a alimentación adecuada y a condiciones dignas. Pero en Cuba, los derechos son un lujo que solo disfrutan los poderosos.

Esta denuncia es una llamada de auxilio que el régimen intentará silenciar. Pero la verdad, aunque la entierren, siempre vuelve a la superficie, como el agua que buscan los presos de El PRE. Que las autoridades investiguen. Que dejen de mirar hacia otro lado. Que el pueblo sepa que esta no es una excepción, sino la regla en una dictadura que mata de hambre y de sed incluso a los que ya tiene encerrados.

(El Vigía de Cuba llamó a la delegación del Minint en Villa Clara para buscar alguna explicación, pero la persona que salió al teléfono, luego de preguntar varias veces sobre cuál era el interés por saber, terminó por colgar)

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