El predicador que lanzaba relámpagos

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- En 1938, este hombre dejó que una descarga anunciada como de un millón de voltios atravesara su cuerpo mientras enormes chispas salían de sus dedos. Y lo hizo frente a una audiencia. Se llamaba Irwin A. Moon y era un predicador estadounidense que había encontrado una manera muy poco convencional de hablar de religión: utilizar algunos de los experimentos científicos más espectaculares que pudiera llevar a un escenario. Sus presentaciones recibieron el nombre de «Sermons from Science», Sermones desde la Ciencia.

Moon viajaba con una enorme cantidad de equipos y realizaba demostraciones relacionadas con electricidad, óptica, sonido y química. Su intención era utilizar fenómenos reales para defender ante el público su convicción de que ciencia y fe no tenían por qué ser enemigas. Pero ninguna demostración impresionaba tanto como la eléctrica. Moon se conectaba a un aparato de alta frecuencia capaz de producir un voltaje extraordinariamente elevado. Entonces levantaba las manos y largas descargas semejantes a pequeños relámpagos comenzaban a brotar de las puntas de sus dedos.

Los pequeños objetos metálicos que llevaba colocados sobre ellos no eran decorativos. Eran dedales. Las descargas se concentraban en aquellas puntas metálicas, ayudando a evitar que los arcos eléctricos quemaran directamente sus dedos. Aunque la cifra de un millón de voltios parece incompatible con permanecer vivo, el voltaje por sí solo no determina el peligro de una descarga. El sistema trabajaba con corriente de alta frecuencia y características muy diferentes de las de la electricidad doméstica. Eso tampoco significa que fuera un experimento inocuo. Manipular equipos semejantes puede producir lesiones graves y no es una demostración que deba reproducirse.

Las mañas del predicador

Las presentaciones de Moon se hicieron tan conocidas que en 1937 llamaron la atención del presidente del Moody Bible Institute. Después llevó sus experimentos por Estados Unidos, apareció ante enormes audiencias y durante la Segunda Guerra Mundial realizó presentaciones en bases militares. En 1945 surgió el Moody Institute of Science, desde donde Moon y sus colaboradores produjeron películas educativas que llevaron aquellas demostraciones a una audiencia todavía mayor.

La fotografía parece mostrar a un hombre lanzando relámpagos con las manos. En realidad muestra una época en la que un predicador decidió que para captar la atención de su audiencia un sermón podía comenzar con una Biblia y terminar con un millón de voltios. Moon no quería asustar a la gente, quería asombrarla. Porque si Dios era el creador del universo, también lo era de la electricidad. Y él, con sus dedales y su fe, se encargó de demostrarlo.

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