
Otra vez el burro diciéndole ‘orejón’ al conejo
Por Sergio Barbán Cardero ()
Miami.- Miren este fragmento del discurso de Miguel Díaz-Canel durante la clausura del VII Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional y escuchen con atención (https://www.facebook.com/reel/1023300367279773). Cada acusación que sale de su boca parece dirigida al exterior, pero en realidad es una confesión involuntaria de todo lo que el castrismo le ha hecho a Cuba durante más de seis décadas.
No es solamente desconexión de la realidad. Es el viejo truco del régimen: acusar a los demás de sus propios crímenes, como el ladrón que, mientras huye con el televisor al hombro, grita: «¡Agarren al ladrón!».
El colmo del cinismo llega cuando Díaz-Canel acusa a otros de practicar el «culto a la personalidad».
Hay que tener la cara de concreto armado.
Lo dice el títere colocado a dedo por un sistema donde uno no puede caminar diez metros sin tropezarse con una valla gigantesca de Fidel, un mural de Raúl o alguna consigna rancia del pensamiento único. Lo dice en un país donde las escuelas, la prensa, la televisión, los libros, las paredes y hasta los actos infantiles han sido utilizados para santificar a la dinastía Castro.
La Cuba de los honores a los fantasmas
Pero lo más grotesco es que esa acusación la pronunció en la misma sesión donde cada orador tuvo que rendirle pleitesía a un Raúl Castro ausente. Uno detrás de otro, saludaron al «General de Ejército» y «Líder Histórico», como si estuviera sentado en primera fila vigilándolos. En realidad, le hablaban a una silla vacía, pero nadie se atrevió a salirse del libreto. En Cuba hasta los fantasmas reciben honores militares.
Le rinden culto a un anciano ausente, le agradecen por respirar y después suben al podio a denunciar el culto a la personalidad en otros países. El burro diciéndole orejón al conejo.
Y el delirio no termina ahí. Díaz-Canel habla de «la mentira como instrumento de dominación», de «la proscripción de las ideologías adversas» y del «atropello de las culturas».
¿En serio?
¿Hablan de mentira los campeones mundiales del engaño, las promesas incumplidas y los planes que jamás se cumplen? ¿Hablan de prohibir ideologías quienes encarcelan, expulsan, destierran y destruyen la vida de cualquiera que se atreva a pensar diferente? ¿Hablan de atropellar la cultura los mismos que censuraron libros, prohibieron canciones, persiguieron artistas y convirtieron el talento en delito cuando no se arrodilla ante el Partido?
Cinismo en estado puro
Esto ya no es doble moral. Es una sobredosis de cinismo.
La impunidad les ha permitido vivir dentro de una burbuja ideológica donde pueden señalar la paja en el ojo ajeno mientras permanecen sentados sobre una montaña de propaganda, represión, ruinas y miseria fabricada por ellos mismos.
El amigo Yin Pedraza Ginori resumió perfectamente el espectáculo: Cuba es la «Corea del Norte del Caribe».
Yo solo le añadiría: la Corea del Norte del Caribe dándole lecciones de democracia al mundo.
No sé si estos dirigentes están completamente desconectados de la realidad o si simplemente creen que el pueblo es idiota. Probablemente sean las dos cosas. Porque para pronunciar semejante discurso hay que haber perdido todo contacto con la verdad o tener un desprecio absoluto por la inteligencia de quienes escuchan.
Aunque, tratándose del castrismo, tampoco sería ninguna novedad.






