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Por Yeison Derulo

Holguín.- Con motivo del 26 de Julio, las máximas autoridades de Holguín salieron de excursión. Joel Queipo Ruiz y Manuel Hernández Aguilera se montaron en la guagua del optimismo y arrancaron a recorrer obras terminadas, obras a medio terminar y obras que, con un poco de suerte, quizás algún día funcionen.

Como siempre, la propaganda vino con números grandísimos: millones de pesos invertidos, toneladas prometidas y hectáreas sembradas. Lo único que faltó en el recorrido fue pasar por una bodega cualquiera para comprobar si esos discursos también se podían llevar en la libreta de abastecimiento.

La gran joya de la gira fue un platanal con tecnología de riego por goteo y cinco clones de alto rendimiento. Casi dan ganas de pensar que Holguín se convertirá en la potencia bananera del Caribe. Lo curioso es que el cubano lleva años escuchando metas de 60 toneladas por hectárea mientras sigue comprando un plátano como si estuviera adquiriendo un perfume francés. En Cuba los proyectos agrícolas siempre producen primero titulares y después, si queda tiempo, alimentos.

El recorrido continuó por una vaquería modernizada, un taller para reparar transformadores, una cafetería remodelada y una fábrica de refrescos con una máquina flamante. Parecía un capítulo de «Cuba avanza» narrado por alguien que jamás ha pasado ocho horas sin corriente.

Resulta enternecedor inaugurar un taller para arreglar transformadores cuando el país entero se ha convertido en un curso intensivo para aprender a vivir sin electricidad. Al paso que vamos, pronto inaugurarán una escuela para enseñar a cocinar con leña y la presentarán como un logro de la transición energética.

También hubo tiempo para visitar el Hospital Lucía Íñiguez, donde repararon varias salas, y para celebrar mejoras en el sistema de agua de Cacocum.

Lo que provoca una sonrisa irónica es que el Gobierno presente como hazañas extraordinarias servicios que deberían funcionar desde hace décadas. Es como si un chofer presumiera porque, después de diez años, por fin logró ponerle cuatro ruedas al ómnibus. La ovación no debería ser por arreglar lo roto, sino por no haber permitido que llegara a ese estado.

Al final del recorrido, el mensaje oficial fue el de siempre: compromiso, desarrollo integral y futuro prometedor. El problema es que el cubano ya conoce demasiado bien esa película. Cada 26 de Julio aparecen nuevas inversiones, nuevos planes y nuevas esperanzas; después llega agosto, septiembre y octubre, y la realidad vuelve a ganar por nocaut.

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