La tragedia venezolana tiene un solo culpable: el socialismo del siglo XXI

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Por Carlos Carballido

Dallas.- Cuando pensamos en una catástrofe, solemos culpar a la naturaleza. Pero a veces la naturaleza solo se encarga de desnudar la realidad de un país y lo inservible de su sistema político.

Venezuela acaba de sufrir el peor desastre sísmico en más de un siglo. Un doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 sacudió la costa norte, liberando una energía equivalente a 269 bombas nucleares. Fue un monstruo geológico. Sin embargo, la verdadera tragedia empezó minutos después, cuando la tierra dejó de sacudirse.

En el litoral de La Guaira y en Caracas, varios proyectos de vivienda social construidos por el chavismo colapsaron por completo desde sus cimientos. No fue mala suerte. Fue un genocidio chavista a largo plazo que aun no cuantifica víctimas totales .

Los ingenieros estructurales y expertos llevaban años advirtiéndolo: esos bloques de apartamentos baratos se levantaron ignorando las normas sismo-resistentes modernas que a fuerza deben aplicarse en Venezuela. Igual habían advertido remodelaciones en edificaciones viejas con materiales inservibles debido a la corruptela política de turno. AL CHAVISMO NO LE IMPORTÓ.

Imágenes desgarradoras

Gastaron tiempo en enriquecer a la cúpula del gobierno, en propaganda verborreica y en la represión, pero se edificaron ciudades y pueblos sobre papel mojado, como siempre sucede en los sistemas socialistas/comunistas.

El chavismo y su socialismo del siglo XXI solo se apuntalaron durante décadas quitándole a su pueblo hasta el derecho a sobrevivir ante la furia de la naturaleza.

Lo peor se ha visto en las labores de rescate. En un país con el sistema de salud en ruinas, devastado por años de mala gestión y corrupción sistémica, la respuesta del Estado —que aún sigue manejado por los mismos socialistas/comunistas— fue el vacío absoluto.

Las imágenes desgarran: vecinos removiendo toneladas de escombros con sus propias manos, incendios que nadie podía apagar, calles sin ambulancias, sin bomberos y sin hospitales operativos.

Una emergencia humanitaria compleja donde el ciudadano común de Venezuela ha quedado totalmente indefenso y a expensas de las migajas de la ayuda humanitaria.

La vulnerabilidad extrema es política

Desde hace años, el chavismo ha venido adoptando una política de no intervención en los servicios públicos esenciales, abandonando sus funciones más básicas de prevención e infraestructura.

Los desastres naturales son inevitables, pero la vulnerabilidad extrema es una decisión política que ratifica el fracaso de los regímenes comunistas o socialistas, que terminan en tiranías eternas.

Al final, el socialismo nos deja una lección letal: cuando un gobierno gasta solo en el presente, la propaganda y el lavado de cerebro, y destruye las instituciones, la naturaleza siempre termina pasando la factura más cara.

Y no busquen más culpables fuera de Venezuela, como ha salido a decir la izquierda y los políticos demócratas. El comunismo, como acaba de sentenciar Trump, es una mierda que jamás funciona.

Venezuela acaba de ratificarlo.

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