Wilber Aguilar: el padre que abrazó a toda Cuba

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Por Pablo Alfonso ()

Santiago de Chile.- Otro Día de los Padres transcurre en Cuba con demasiadas sillas vacías y demasiados abrazos pendientes. Otro día en que Nadir y Jorge Martín Perdomo no pueden estar junto a sus hijos, ni compartir ese instante sencillo y sagrado que para cualquier familia debería ser un derecho elemental. Otro día en que numerosos presos políticos permanecen separados de sus seres queridos por el simple hecho de haber reclamado cambios de manera pacífica.

En la Cuba de hoy, donde el poder suele colocarse por encima de las leyes que dice defender, el costo de pensar diferente continúa pagándose con años de prisión, sufrimiento familiar y silencios impuestos. Mientras tanto, padres e hijos siguen contando los días que les han sido arrebatados.

Entre esas historias de dolor y resistencia sobresale la de Wilber Aguilar y su hijo Walnier Aguilar, encarcelado injustamente tras las protestas del 11 de julio de 2021. Este Día de los Padres tampoco podrán abrazarse. Tampoco podrán mirarse a los ojos ni compartir una conversación sin barrotes de por medio. Pero hay algo que ninguna prisión ha logrado encerrar: la dignidad de un padre dispuesto a luchar hasta el último aliento por la libertad de su hijo.

Wilber Aguilar no es un político famoso, ni un académico reconocido, ni un artista capaz de llenar teatros. No ha necesitado títulos, honores ni privilegios para ganarse el respeto de miles de cubanos. Le ha bastado algo mucho más poderoso: un corazón de padre.

Un corazón inmenso, de esos que no conocen el cansancio cuando se trata de defender a un hijo. Un corazón que convirtió el dolor personal en una causa colectiva. Porque la lucha de Wilber dejó hace mucho de ser únicamente por Walnier; hoy es también por todos los jóvenes encarcelados, por todas las madres que esperan, por todos los padres que sufren y por todos los cubanos que sueñan con un país donde nadie vaya a prisión por expresar sus ideas.

Walnier, tu encierro ha sido duro e injusto. Nadie puede devolver los años que te han arrebatado ni las celebraciones familiares que te han negado. Pero en medio de esa injusticia has podido descubrir algo que te acompañará durante toda la vida: el inmenso privilegio de ser hijo de un hombre extraordinario.

Porque algunos padres enseñan con palabras y otros con ejemplos. Wilber ha enseñado con valentía. Ha demostrado que el amor paternal puede convertirse en una fuerza capaz de desafiar el miedo, la indiferencia y la represión. Ha demostrado que la grandeza de un ser humano no se mide por sus cargos ni por sus éxitos materiales, sino por su capacidad de amar y sacrificarse por los demás.

Por eso, en este Día de los Padres, aunque no puedas abrazar a Wilber, hay una nación entera que lo abraza a él. Hay miles de cubanos que reconocen en su lucha una lección de coraje y humanidad.

Y llegará el día en que las puertas de las cárceles se abran. Llegará el día en que Cuba deje de ser una prisión para convertirse en una patria donde nadie tenga miedo de hablar. Cuando ese momento llegue, Walnier volverá a abrazar a su padre. Y junto a él, muchos cubanos querrán estrechar la mano del hombre que convirtió el amor por un hijo en una causa nacional.

Feliz Día de los Padres, Wilber Aguilar. La distancia impuesta por la injusticia no durará para siempre. Pronto llegará el abrazo esperado. El de tu hijo. Y también el de todos los cubanos que han encontrado en tu ejemplo una razón más para no perder la esperanza.

Que Dios te bendiga y te conceda ver muy pronto el regreso de Walnier a la libertad.

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