
Régimen cancela los Juegos Escolares Nacionales
Por Yeison Derulo
La Habana.- La cancelación de los Juegos Escolares Nacionales de Alto Rendimiento no es una simple noticia deportiva. Es otra postal del deterioro estructural que vive Cuba, donde ya ni siquiera el deporte —uno de los pocos orgullos históricos del país— logra escapar al colapso generalizado.
Si hace años te decían que Cuba era una potencia deportiva, hoy la realidad te golpea con otra narrativa: no hay corriente ni para celebrar una competencia nacional.
La edición 62 de estos juegos queda suspendida oficialmente por la crisis energética. Traducido al lenguaje cotidiano: no hay combustible, no hay transporte, no hay condiciones logísticas y probablemente tampoco presupuesto para sostener algo tan básico como mover atletas de una provincia a otra. El problema no es un apagón aislado; es un sistema entero funcionando a pulmón, parchando huecos mientras todo se cae a pedazos.
La decisión representa un golpe durísimo para cientos de muchachos que llevaban meses —incluso años— preparándose en condiciones cada vez más precarias. Entrenar en Cuba hoy es casi un acto de resistencia física y psicológica.
Falta alimentación adecuada, faltan implementos, faltan instalaciones en condiciones y ahora también faltan competencias. Es como pedirle a una generación entera que siga soñando mientras le van apagando las luces una por una.
Muchos atletas tuvieron que reorganizar rutinas, entrenar en municipios alejados o depender de otros técnicos por la imposibilidad de asistir a concentraciones habituales. Todo eso para llegar al final del camino y descubrir que no habrá evento, no habrá medallas, no habrá vitrinas para mostrar resultados. Solo queda la frustración de haber invertido tiempo, sacrificio y disciplina en una meta que el propio contexto nacional terminó pulverizando.
Lo más preocupante es el mensaje que deja esta suspensión. Cuando un país cancela hasta sus principales eventos juveniles por falta de energía, ya no hablamos únicamente de crisis coyuntural, sino de agotamiento profundo.






