Granma está oscura mientras crecen las protestas en La Habana

Comparte esta noticia

Por Jorge Sotero

Bayamo.- La provincia de Granma quedó completamente sin servicio eléctrico este miércoles luego de que, según explicaron autoridades del régimen, fuera necesario desconectarla para evitar un colapso mayor del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

La medida habría sido tomada tras una bajada brusca de frecuencia registrada en la línea Contramaestre-Bayamo, una incidencia que puso en riesgo la estabilidad del ya extremadamente debilitado sistema energético cubano.

El argumento oficial vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad absoluta de la infraestructura eléctrica del país. Que una oscilación en una línea obligue a apagar una provincia completa retrata el nivel de deterioro en el que opera hoy el SEN, incapaz de absorber variaciones mínimas sin recurrir a cortes masivos. Lo que hace unos años habría sido una contingencia técnica manejable, hoy se convierte en otro episodio de crisis nacional.

Mientras tanto, la tensión social sigue escalando. En medio de los prolongados apagones y el agotamiento ciudadano, comenzaron a reportarse protestas en varios puntos de La Habana, particularmente en zonas como Playa, Marianao, Guanabacoa, Luyanó, Párraga y La Lisa. Vecinos salieron a las calles para manifestar su descontento ante la falta de electricidad, el calor sofocante y el creciente deterioro de las condiciones de vida.

Las manifestaciones ocurren en un contexto particularmente sensible para la dictadura. Durante las últimas semanas, el país ha sufrido apagones de más de 20 horas diarias en varias provincias, problemas severos con el abastecimiento de combustible y reiteradas averías en termoeléctricas clave. A ello se suma una narrativa oficial cada vez menos convincente para una población agotada por años de crisis estructural.

La combinación de colapso energético y malestar social coloca nuevamente al régimen ante una jornada compleja. Mientras las autoridades insisten en atribuir la crisis a factores externos y limitaciones financieras, en las calles crece una frustración que ya no parece canalizarse únicamente en quejas domésticas, sino también en protestas visibles y cada vez más frecuentes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy