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Por Anette Espinosa ()

La Habana.- Hay imágenes que duelen. Y hay imágenes que indignan. Esta que ven hoy aquí, queridos lectores, duele e indigna al mismo tiempo. Porque lo que ven no es un basurero, no es un establo, no es un campamento de refugiados en medio de una guerra. Lo que ven es un hospital cubano. Una cama. Una cama que debería ser lugar de curación, de reposo, de dignidad para un ser humano enfermo. Pero miren bien: las sábanas están podridas de suciedad, el colchón parece sacado de un vertedero, y el hombre que yace allí —famélico, desaseado, con la mirada perdida— parece más un condenado que un paciente. Esto es Cuba. Esto es el sistema de salud que tanto presumen.

Porque el régimen castrista ha hecho de la mentira su principal política exterior. Mientras sus voceros en el mundo hablan de médicos solidarios, de misiones internacionalistas, de una salud pública ejemplar, en la isla hay ciudadanos cubanos que agonizan en camas que darían asco hasta en una perrera. ¿Dónde está la alfombra roja para los pacientes extranjeros que llegan a Cuba a «tratarse» con supuestos lujos sanitarios? ¿Dónde está la prensa internacional que tanto aplaude al gobierno cuando esta es la realidad cotidiana en un hospital cualquiera de La Habana o Santiago?

No es bloqueo, señores. No es falta de recursos. Es abandono. Es desprecio. Es la prueba más brutal de que este gobierno no cuida a su pueblo, lo somete. Porque una cama así no aparece de la noche a la mañana. Una cama así es el resultado de años de ausencia del Estado, de años de robo de los recursos que debían ir a la salud, de años de priorizar la propaganda sobre las personas. Y mientras tanto, los mismos que nos gobiernan viven rodeados de lujos, viajan en aviones, atienden a sus familiares en hospitales VIP que el resto de los mortales nunca veremos. Eso no es socialismo, es una dictadura de mierda con bata blanca.

Y luego salen los defensores del régimen, los mismos que nunca han dormido en una cama como esta, los mismos que viven en Miami o Madrid, o en los barrios de ricos de La habana, cobrando desde la distancia, y nos hablan del «heroico bloqueo». ¡Por favor! No hay excusa para tener a un ser humano tirado sobre excrementos y bacterias. La falta de medicinas es una cosa; la falta de dignidad es otra. Y esta foto no muestra falta de medicinas. Muestra falta de vergüenza. Muestra falta de humanidad. Muestra lo que realmente es el castrismo cuando lo desnudas de discursos: un sistema que trata a los cubanos como ganado.n.

Así que la próxima vez que alguien intente defender a este gobierno, muéstrele esta foto. Pregúntele si él o ella dormirían en esa cama. Pregúntele si permitiría que su madre, su padre, su hijo, terminaran así en un hospital. El silencio será su respuesta. Porque Cuba no necesita bloqueo para hundirse. Cuba está hundida por quienes la gobiernan. Esta foto, queridos lectores, no es un accidente. Es la verdad. Y la verdad, por más que la escondan, siempre encuentra una cama sucia donde revelarse. Que les sirva a los hipócritas de espejo. Y que nos sirva a los que soñamos con una Cuba libre para no olvidar nunca qué es lo que queremos cambiar.

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