
El sello de 1953: setenta y tres años después, la plaga infernal sigue intacta
Por René Fide González ()
Santiago de Cuba.- En el año 1953, es posible que miles de sellos como este se vendieran o se distribuyeran en toda Cuba con motivo del centenario del nacimiento de José Martí.
Al menos un par llegaron a mis manos muchos años después; uno de ellos se lo entregué a Mamá, quien lo atesoró y resguardó con esa devoción callada tan propia de los martianos.
Mamá ya no está, y recién ayer Papá me lo devolvió para que otra generación lo conserve.
Han pasado setenta y tres años desde que este objeto fue, para muchos cubanos, la insignia de una conmemoración.
Al mirar al pasado, al leer o escuchar las alocuciones, artículos y alegatos de entonces, los ideales y anhelos de democracia, justicia y prosperidad que muchos sostuvieron tenían que ser nuestro destino, es imposible no constatar serenamente que existen y se acumulan sin solución hoy en Cuba, incluso más causas y razones —políticas, económicas y sociales— que en aquel momento, para que otra generación de cubanos sienta es necesario arrasar “con esta plaga infernal de gobernantes indeseables y de tiranos insaciables que a Cuba han hundido en el mal”; para que otra generación traiga en “el corazón las doctrinas del Maestro” y las sostenga ante todos y frente a todo.
No hay novedad en otras cuestiones. Las amenazas poderosas y externas estuvieron presente siempre en nuestra historia, para evitar que cayeran con esa fuerza más sobre nuestras tierras, un hombre nacido en 1853 escribió: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”.






