
¿Dónde está la guapería revolucionaria del régimen?
Por Anette Espinosa
Pinar del Río.- Hay noticias que, por sí solas, retratan mejor que cualquier discurso el estado real de un país. Un dron militar estadounidense sobrevolando Pinar del Río, atravesando el espacio aéreo cubano como si nada, es una de ellas. No hubo respuesta, no hubo defensa, no hubo ni siquiera un intento simbólico de reacción. Y entonces uno se pregunta: ¿dónde está la guapería revolucionaria?
Durante décadas, el régimen ha vendido la imagen de unas Fuerzas Armadas listas para cualquier escenario, capaces de enfrentar al enemigo más poderoso del mundo. Desfiles, ejercicios, bueyes, consignas, películas… todo un aparato propagandístico construido alrededor de una supuesta invulnerabilidad. Basta un episodio como este para que la narrativa se desmorone. Una cosa es el discurso, y otra muy distinta la realidad.
Lo más preocupante no es solo que el dron haya entrado, sino que haya salido sin consecuencias. Ni un disparo, ni una maniobra visible, ni una explicación convincente. El silencio oficial, como casi siempre, termina siendo más elocuente que cualquier declaración. Cuando un país no puede proteger su propio espacio aéreo, el problema no es técnico: es estructural.
Y aquí es donde el contraste se vuelve incómodo. Mientras el gobierno insiste en hablar de soberanía, de resistencia y de preparación ante una agresión, la realidad muestra otra cosa: vulnerabilidad. Una isla que no puede garantizar el control de su cielo difícilmente puede sostener el relato de fortaleza que lleva años repitiendo. La soberanía no se declama, se ejerce.
Al final, este episodio no es un hecho aislado, es un síntoma. El reflejo de un sistema que ha invertido más en propaganda que en capacidades reales. Se siguen repitiendo consignas en la televisión, pero la imagen de ese dron cruzando Cuba sin oposición, queda como una metáfora perfecta: mucho ruido hacia adentro, pero hacia afuera, cada vez menos peso.






