El Materno de San José se cae a pedazos y ‘Entérate Mayabeque’ no se entera

Comparte esta noticia

Por Jorge Sotero ()

La Habana.- A ver, hablen claro, díganlo sin miedo: ¿qué está pasando en el Hospital Leopoldito Martínez de San José de las Lajas? Porque mientras la gente se pudre en camas con sábanas asquerosas y los pies se les caen a pedazos, Entérate Mayabeque —esa página que tanto alardea de ser «periodismo independiente»— pasa de largo.

No les da la cara para contar lo que realmente ocurre en esa sala de observación. Y no les da porque no les pagan para eso. A ustedes, señores de la Seguridad del Estado, les pagan para mentir, para tapar, para distraer. Y mientras tanto, la gente sufre.

Porque los hechos son tozudos, aunque a ustedes les duela. En San José de las Lajas, en ese hospital con nombre de niño, hay pacientes con los pies en estado crítico. No me refiero a una uña encarnada, oiga. Hablo de miembros literalmente pudriéndose, con fuerte mal olor, con evidentes signos de falta de higiene y atención.

El Materno de San José se cae a pedazos y 'Entérate Mayabeque' no se entera

¿Saben quién lo ha denunciado? La Tijera. Una página que sí se moja, que sí pone los nombres, que sí muestra las vergüenzas. Entérate Mayabeque, en cambio, prefiere mirar para otro lado. Porque el régimen no quiere que se sepa que en sus hospitales la gente se muere no solo por falta de medicinas, sino por abandono puro y duro.

Los perros no muerden la mano del amo

Pero no es solo eso. Las condiciones del entorno son de terror psicológico. Sábanas y colchones visiblemente sucios. ¿Sucios de qué? No quiero ni imaginarlo. Y hablo de sucios de verdad, de esos que dan asco solo con mirarlos. La falta de recursos es real, lo sabemos, y nadie lo niega. Pero una cosa es no tener una máquina de rayos X y otra muy distinta es no cambiar una sábana manchada de sangre o de excrementos. Eso no cuesta dinero, señores. Eso cuesta voluntad. Eso cuesta dignidad. Y eso, lamentablemente, es lo que sobra en este régimen que ya ni siquiera finje preocuparse por los suyos.

Y aquí viene la parte que más rabia me da: el personal de salud, los médicos, las enfermeras, esos sí están al borde del colapso. Pero no son ellos los culpables. Ellos hacen lo que pueden con lo que tienen. El problema es el sistema, la burocracia, los jefecitos que se llenan la boca hablando de «salud gratuita» mientras los hospitales parecen escenarios de una película de zombies.

El Materno de San José se cae a pedazos y 'Entérate Mayabeque' no se entera

Y Entérate Mayabeque, claro, no va a denunciar a sus amos. No van a poner el dedo sobre los que realmente deciden. Prefieren atacar a los que hacemos periodismo de verdad, a los que ponemos el nombre de los responsables. Porque ustedes son solo perros falderos del castrismo. Y los perros falderos no muerden la mano que les da de comer.

Hacer periodismo no es para cobardes

Lo más triste de todo es que esto no es nuevo. Llevamos décadas viendo el mismo espectáculo: hospitales cayéndose a pedazos, pacientes tratados como ganado, y los medios oficiales —incluyendo a sus lamebotas de Entérate Mayabeque— haciendo como que no pasa nada. Pero ahora la cosa es más grave porque la gente está harta. Y páginas como La Tijera o El Vigía de Cuba están ahí para contarlo. No con odio, no con violencia, sino con la verdad. Y la verdad, por más que ustedes intenten enterrarla, siempre termina saliendo. Hiede más que esos pies podridos del Leopoldito Martínez, pero sale.

Así que ya saben, señores de Entérate Mayabeque: mientras ustedes sigan publicando cursilerías oficialistas y fotos de funcionarios sonrientes, nosotros seguiremos visibilizando lo que ustedes callan. Porque esto no es política, esto es humanidad.

El Materno de San José se cae a pedazos y 'Entérate Mayabeque' no se entera

Un paciente no es un número. Un colchón sucio no es un detalle menor. Y un hospital que se cae a pedazos no es un «problema de recursos»: es un problema de voluntad política. Y de eso, en este régimen, sobra la mala voluntad y falta la buena.

Así que pónganse las pilas, o mejor aún, dedíquense a otra cosa. Porque el periodismo no es para cobardes. Y ustedes, perdón que se lo diga, son los cobardes más grandes de Mayabeque.

Deja un comentario

Lo más consultado hoy