Por Carlos Carballido ()
Dallas.- Escribo estas líneas a pocas horas de que expire el plazo dado por el presidente Donald Trump al régimen iraní: rendirse o enfrentar un viaje apocalíptico hacia la Edad de Piedra.
Entiendo que en situaciones de guerra los anuncios suben y bajan de tono, pero, mirando hacia Estados Unidos, ha llegado el momento de terminar este conflicto. Dilatar el tiempo en propuestas de paz con un régimen teocrático y tiránico es sencillamente absurdo.
Existe un punto válido para habernos involucrado, pero pesa mucho más la necesidad de concluirlo de una vez. La única forma es la victoria, y a cualquier costo.
Irán ha puesto condiciones absurdas para firmar la paz, incluida la más descabellada: cobrar un peaje de hasta 2 millones de dólares a cada barco que cruce el Estrecho de Ormuz.
Algunos dirán que está bien, sin entender lo que eso significaría para la economía global y, en especial, para los países que no pueden permitirse ese lujo. Aceptarlo es también aceptar que volverán a las mismas porque sencillamente un islamista radical no permite superioridad de ningún tipo.
Es patético que un perdedor imponga condiciones a quien lo supera ampliamente en superioridad militar.
Es hora de terminar esto. En Vietnam perdimos porque hicimos caso a los llorones y por la traición del Congreso al no aprobar los presupuestos de guerra.
Ahora podemos repetir el mismo error.
Irán amenaza con usar escudos humanos alrededor de plantas energéticas. Eso es lo que hacen, como Hamás y Hezbolá. Pero nadie lo ve mal cuando lo hacen ellos.
En la historia solo se recuerdan a los fuertes, a pesar de los costos humanos.
Una buena parte de la masa acéfala, emocional o humanista seguirá cuestionando a Trump por cualquier cosa que haga, incluso si borra de la faz de la Tierra una tiranía como la que gobierna Irán.
Pero nadie puede convencerme de lo contrario: el mundo siempre estará mejor sin un régimen que trata a las mujeres como perros callejeros, que mutila el clítoris de niñas o las entrega a ancianos de 60 años, y que cuelga de una soga a quien decide acostarse con alguien de su mismo sexo.
El mundo estará mucho mejor sin aquellos que envían niñas a estudiar en el mismo lugar donde tienen un objetivo militar enemigo, sin aquellos que te consideran infiel por tener otra religión o por no tener ninguna.
El mundo estará mejor sin un régimen que mantiene a su pueblo en la miseria simplemente para destinar recursos a acciones terroristas en el mundo o para desarrollar armas con las que aterrorizar a sus vecinos.
Claro que estaremos mejor sin un régimen que llegó al poder mediante la mentira y las falsas promesas con las que idiotiza a las masas.
Así que, termínelo ya, presidente Trump. De la Edad de Piedra se sale con esfuerzo. Pero del ridículo no. Porque, repito, en la historia solo quedan en la memoria colectiva los fuertes de carácter y de espíritu.
Post Views: 7