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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)

La Habana.- El índice oficial de precios al consumidor en Cuba registró en febrero de 2026 el mayor incremento en los últimos 12 meses y el quinto más alto de los últimos dos años, principalmente por el inusual aumento del efecto del transporte en el índice total de precios.

Normalmente, “alimentos y bebidas no alcohólicas” es la división con mayor efecto mensual en los precios, mientras que el efecto del transporte es menor. En febrero de 2026 el transporte tuvo un efecto muy alto reflejando el impacto del “cerco petrolero” impuesto por EE.UU a Cuba.

Cinco modalidades de transporte lideraron los incrementos de precios en febrero, en un rango desde + 20,04% en el precio de “otro transporte urbano (jeep, carretón o coche)” hasta el extraordinario salto de 62% del precio en “transporte interurbano (camión, camioneta)”.

El análisis de inflación en Cuba debe partir de la discutible confiabilidad de su medición oficial. No pocos economistas consideramos que la estadística oficial subvalora la inflación.

Sin embargo, a pesar del incremento mensual en febrero, la medición interanual del crecimiento de precios (febrero 2026 vs. febrero 2025) indica una moderada tendencia a la baja iniciada en noviembre de 2025.

La división de “alimentos y bebidas alcohólicas” redujo en febrero de 2026 su peso relativo en el efecto sobre el aumento general de precios, pero se mantuvo como la de mayor impacto (aprox. 47%) con un incremento mensual de 2,76%.

Las variaciones de precios de los productos alimenticios reflejados en el informe indican que en febrero de 2026 se produjeron incrementos mensuales de precios que fueron notables en alimentos que pueden ser producidos nacionalmente

Aun considerando datos oficiales que subvaloran los incrementos de precios en Cuba, las cifras de febrero de 2026 muestran crecimientos mensuales e interanuales relativamente altos que, combinados con el previsible decrecimiento del PIB en 2026, prolonga una crisis sin salida a la vista.

El “retraso” de salarios y pensiones respecto a la inflación funciona para el gobierno como herramienta antinflacionaria con un inevitable efecto recesivo en la economía que apuntala la crisis y que evidencia la infectividad de la política económica actual.

Las causas de la persistencia de los altos crecimientos de precios en Cuba son variadas, incluyendo una relajada política monetaria que acomoda el déficit fiscal con emisión monetaria sin respaldo real y un desbalance crónico entre oferta y demanda.

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