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Canel y su nueva versión 3.0 de «vengan por mí, cobardes»

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Por Yeiosn Derulo

La Habana.- Miguel Díaz-Canel volvió a sacar el libreto viejo, ese que ya nadie se cree, pero que él repite cuando se lo ordenan. Esta vez fue en un post en Facebook que suena más a consigna reciclada que a análisis serio.

Habla de amenazas, de agresiones, de planes para derrocar el “orden constitucional”, como si en Cuba existiera realmente un orden que no esté sostenido por el miedo, la represión y la falta de libertades.

Lo curioso es que para escribir semejante texto hay que tener una desconexión total con la realidad del país. Mientras él acusa a Estados Unidos de asfixiar la economía, el cubano de a pie sigue haciendo malabares para conseguir comida, medicamentos y un poco de corriente eléctrica.

Aquí no hace falta ningún enemigo externo para explicar el desastre; basta con mirar décadas de mala gestión, promesas incumplidas y un sistema que hace agua por todos lados.

Canel habla de “guerra económica” como castigo colectivo, pero omite convenientemente el castigo interno que su propio gobierno le impone al pueblo. ¿O es que los apagones de 18 horas, los salarios miserables y la persecución al que piensa diferente también vienen dictados desde Washington? Esa narrativa ya no cuela. Se les cayó hace rato, aunque sigan insistiendo como si el tiempo no hubiera pasado.

Entonces llega la parte épica, la del cierre heroico: la “resistencia inexpugnable”. Esa frase que intenta inflar el pecho de un país que lo que tiene es hambre, cansancio y ganas de salir corriendo. Una cosa es la resistencia del discurso oficial y otra muy distinta es la realidad de la gente, que lleva años resistiendo, sí, pero no por convicción, sino porque no le queda otra.

Al final, este mensaje de Díaz-Canel no es más que una nueva versión del “vengan por mí, cobardes”, pero sin la épica, sin la credibilidad y, sobre todo, sin el respaldo de un pueblo que cada vez cree menos en esas historias.

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