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En los últimos días comenzó a circular en redes sociales un video del comentarista político estadounidense Steven Crowder, conocido por su canal de YouTube. En el video, Crowder toma como punto de partida un incidente ocurrido frente a las costas cubanas y lanza una idea provocadora: la posibilidad de una anexión de Cuba por parte de Estados Unidos.
La propuesta no aparece en ningún documento oficial ni en una iniciativa política real. Dicho de otro modo: no es una política del gobierno estadounidense, sino una idea que circula dentro del debate político en internet. Más bien surge dentro del mundo de comentaristas e influencers políticos que analizan la actualidad internacional desde una perspectiva ideológica. Aun así, el argumento resulta interesante porque muestra cómo ciertos sectores del debate político estadounidense están mirando hoy a Cuba.
Todo comienza con un hecho concreto: el enfrentamiento entre una lancha rápida registrada en Florida y fuerzas de seguridad cubanas.
Según los primeros reportes, el incidente dejó cuatro personas muertas y al menos seis heridas. La embarcación estaba registrada en Florida y el enfrentamiento ocurrió cerca de las costas cubanas.
El gobierno cubano afirmó que se trataba de una incursión peligrosa y aseguró que los ocupantes del bote planeaban realizar actividades terroristas. Según esa versión, las autoridades encontraron armas, cócteles Molotov e incluso cigarros explosivos destinados al presidente Miguel Díaz‑Canel.
Pero en su video, Crowder cuestiona esa narrativa.
«No voy a especular sobre lo que aún no sabemos», dice al inicio de su análisis. «Pero vamos a averiguar exactamente qué pasó y responderemos en consecuencia».
A partir de ahí introduce otra posibilidad que, según él, mencionaron fuentes estadounidenses: que la embarcación formara parte de una flotilla civil que intentaba sacar familiares de Cuba.
Crowder no presenta pruebas concluyentes, pero deja claro hacia dónde se inclina su interpretación.
«Si ves la foto del bote», comenta en el video, «no parece un bote de narcotráfico… parece el bote de Dexter».
Más allá del tono irónico, esa duda abre la puerta a su argumento político. Aquí es donde la cosa se pone interesante, porque a partir de ese punto Crowder deja de hablar solo del incidente y empieza a plantear un escenario mucho más amplio.
En un momento del video, Crowder lanza la frase que resume su tesis:
«Existe un caso sólido para que, si las cosas se complican, Estados Unidos libere a Cuba y la absorba dentro de Florida«.
Crowder construye ese argumento a partir de una preocupación central: la seguridad nacional. Según él, tener una isla a apenas 90 millas de las costas estadounidenses con influencia rusa o china representa un riesgo estratégico.
«No puedes tener una isla tan cerca de nuestras costas con influencia rusa y china», afirma. «Eso es un problema de seguridad nacional«.
Desde esa lógica, Crowder sostiene que si la situación llegara a escalar, Washington podría replantear completamente su relación con la isla.
Incluso llega a plantear —de forma claramente especulativa— que una intervención militar no necesariamente requeriría tropas en tierra.
«No estamos hablando de tropas en el terreno», dice en el video. «Unos cuantos sobrevuelos podrían encargarse de la mayor parte».
Este tipo de afirmaciones forman parte del estilo provocador que caracteriza a muchos comentaristas políticos en internet.
Un detalle curioso del argumento es que —y esto casi nunca se explica cuando se menciona esta teoría— Crowder no propone convertir a Cuba en el estado número 51 de Estados Unidos.
En su lugar plantea algo diferente: integrar la isla dentro del propio estado de Florida.
El razonamiento que presenta combina demografía y política electoral.
Florida tiene actualmente alrededor de 23 millones de habitantes. Si se sumaran los aproximadamente 11 millones de cubanos, el estado superaría los 30 millones de residentes.
Según Crowder, ese aumento de población convertiría a Florida en un verdadero «superestado» dentro de la política estadounidense.
«Sería como California», dice, «pero de derecha«.
Más población también significaría más representación en el Congreso. En su cálculo, Florida podría ganar alrededor de 14 nuevos escaños en la Cámara de Representantes.
En su visión, eso alteraría el equilibrio político nacional.
Crowder dedica una parte importante del video a hablar del comportamiento electoral de los cubanoamericanos.
Según él, se trata de uno de los grupos de votantes más consistentemente conservadores de Estados Unidos.
«En 2024, el 70% de los cubanoamericanos votó por Trump«, asegura. «No encuentras ese nivel de consistencia en ningún otro lugar».
Crowder explica ese comportamiento político a partir de la experiencia histórica del exilio cubano con el comunismo.
«Las personas que huyen del comunismo se aseguran de que sus hijos y nietos sepan cómo es eso», afirma.
Desde esa perspectiva, concluye que un Florida ampliado con Cuba se convertiría casi automáticamente en un bastión político conservador.

Otro eje central del discurso es la geopolítica.
Crowder repite varias veces que la cercanía de Cuba con Estados Unidos convierte a la isla en un factor estratégico inevitable.
Desde su punto de vista, permitir que potencias rivales desarrollen influencia política o económica en Cuba representa un riesgo.
«No puedes tener eso a 90 millas de distancia«, insiste.
Este argumento tampoco es nuevo. Lo que muchos olvidan es que la seguridad del Caribe ha sido una preocupación recurrente para Washington desde hace más de un siglo. Desde el siglo XIX, varios gobiernos estadounidenses han considerado al Caribe como un espacio clave para la seguridad del país.
Sin embargo, eso no significa que la anexión de Cuba forme parte de la política oficial de Estados Unidos.
Para reforzar su postura, Crowder menciona varios episodios históricos que, según él, demuestran que no se puede confiar en la narrativa oficial del gobierno cubano.
Entre los casos que menciona aparecen:
Crowder interpreta estos eventos como ejemplos de encubrimiento dentro del sistema político cubano.
Con esos ejemplos intenta reforzar su idea de que la versión oficial sobre el incidente de la lancha merece ser analizada con cautela.
El video también deja ver la profunda división política que existe en Estados Unidos respecto a Cuba.
Crowder critica directamente a figuras de la izquierda estadounidense, entre ellas el analista Hassan Piker y el cineasta Michael Moore.
En particular cuestiona la narrativa que atribuye la crisis económica de la isla principalmente al embargo estadounidense.
«Si levantas el embargo pero el gobierno controla todo el dinero», argumenta, «¿realmente crees que ese dinero llegará al pueblo?».
Este debate lleva décadas dentro de la política estadounidense y sigue siendo uno de los temas más polarizantes en relación con Cuba.
En la parte final del video, Crowder describe un escenario económico optimista si Cuba se integrara al sistema estadounidense.
Según su visión, sectores como el turismo y la agricultura podrían impulsar rápidamente el crecimiento de una clase media en la isla.
La ubicación geográfica de Cuba, su clima y su potencial turístico funcionarían, según ese argumento, como motores naturales de desarrollo económico.
Sin embargo, muchos economistas recuerdan que las transformaciones económicas profundas suelen requerir largos procesos de transición.
Para muchos cubanos, escuchar una propuesta como la anexión del país a Estados Unidos puede sonar impactante.
Pero la idea no es nueva en la historia de Cuba. Desde el siglo XIX existieron corrientes anexionistas dentro del propio debate político cubano. Mientras unos defendían la independencia total y otros el autonomismo, también hubo patriotas que veían en Estados Unidos un posible aliado o incluso un destino político para la isla.
Esa cercanía histórica aparece incluso en símbolos conocidos. La bandera cubana, diseñada por Narciso López, toma inspiración de la bandera estadounidense, algo que refleja el clima político de aquella época.
Eso no significa que el anexionismo haya sido la posición dominante en Cuba. Pero sí demuestra que la discusión sobre la relación entre Cuba y Estados Unidos lleva más de dos siglos presente.
Hoy el contexto es distinto. Episodios como la Enmienda Platt o las tensiones de la Guerra Fría dejaron una huella profunda y hacen que cualquier idea de pérdida de soberanía genere rechazo en muchos cubanos.
Aun así, en medio de la crisis actual, y esto es algo que se escucha cada vez más en conversaciones cotidianas dentro de la isla, los debates sobre cambios profundos en el futuro del país aparecen cada vez más en conversaciones informales. En la calle, entre amigos o en redes sociales, muchos cubanos hablan abiertamente de posibles escenarios.
Por eso, cuando surgen comentarios como los de Steven Crowder, algunos los ven como simple retórica política. Otros, simplemente, como otra señal de que el futuro de Cuba sigue siendo un tema abierto de discusión.
Más allá del debate mediático, la realidad es que un escenario de anexión sería extremadamente complejo.
Para que algo así pudiera discutirse seriamente tendrían que ocurrir transformaciones profundas:
Por eso, la mayoría de los analistas considera que estas ideas pertenecen más al terreno del comentario político y la especulación mediática que al de las políticas públicas reales.
Aun así, el video resulta revelador por una razón. Dicho de forma sencilla: muestra cómo ciertos sectores del debate político estadounidense siguen viendo a Cuba como un tema estratégico.
Más de sesenta años después de la «Revolución«, la isla continúa apareciendo en discusiones sobre seguridad, ideología y geopolítica en Estados Unidos.
Y aunque propuestas como la anexión de Cuba parecen hoy extremadamente improbables, el hecho de que circulen en el debate público demuestra la persistencia del tema cubano en la política del país vecino.