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Por Carlos Carballido ()
Dallas.- Si uno se guiara solo por algunos titulares, parecería que Trump se levantó un buen día, miró al Caribe con ternura y dijo: “¿Sabes qué? Vamos a ser flexibles con los países que le mandan petróleo a Cuba”. Casi lo pintan como un tipo errático, medio pragmático, razonable… y hasta conciliador.
No es así. Lamentablemente, los medios están haciendo que muchos caigan en esos estados emocionales de crítica sin ningún tipo de razonamiento. Y lo más triste es que muchos conservadores y exiliados cubanos se suben en ese tren manipulador.
Trump solo ha cumplido con una orden de la Corte Suprema que, en una decisión torpe, le impide aplicar aranceles selectivos a países que, en este caso, envían petróleo a Cuba. Pero… esos mismos países ahora están sujetos al arancel global decretado, envíen o no combustible a la isla.
Países como México, Venezuela, China, Rusia, Argelia e Irán están desafiando a Trump al intentar enviar petróleo a Cuba.
Aunque se salvaron del arancel del 50%, siguen presionados por la nueva modalidad global impuesta por el presidente, quien ahora tiene vía libre.
Como era de esperarse, varios medios digitales en español se lanzaron a generar emociones para ridiculizar al mandatario en su supuesto “tira y encoge” sobre la política arancelaria hacia quienes suministren petróleo a la isla.
Sin embargo, no explican que el relato del NO KING se cae cuando precisamente el presidente acata las órdenes de la SCOTUS.
La situación en Cuba no mejora con esta nueva política de aranceles. Claro, no es lo mismo un 50% que un 15%, pero el bloqueo naval, la inspección a tanqueros, la confiscación del combustible y, sobre todo, las sanciones impuestas por la OFAC siguen vigentes. No hay manera posible de saltarse estas regulaciones mientras no se negocie directamente con Washington.
La crisis del combustible sigue siendo neurálgica en Cuba. EE. UU. solo ha autorizado algunos envíos de gasolina a la isla, pero la prensa lo manipula como si fuese una burla a Trump.
Lo que no te dicen es que esos envíos se realizan en cisternas pequeñas o en ISO tanques que apenas admiten 20 000 litros, y solo están permitidos a las mipymes que mantienen vínculos con empresas extranjeras, embajadas o servicios vitales de compañías con licencia vigente en la OFAC. ¿Y el pueblo? Pues sigue igual de jodido y muriendo a pedazos.
¿Es esto moral? Por supuesto que no. Pero tampoco es una prioridad para Trump. Es un juego de poder, con alguien esperando simplemente que la cúpula castrocanelista acepte negociar —sí o sí— con Estados Unidos. El pueblo solo espera y no exige. Y ahí está el círculo vicioso en el que Trump no piensa entrar.